EL MENÚ ELECTORAL PARA EL 2026

              

Categoria : Editorial
Fecha de publicacion : 03 de noviembre de 2025 a las 09:00 a. m.
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El proceso de inscripción de aspirantes a la Presidencia, Congreso y Parlamento Andino, que culminó el viernes 31 de octubre, marca el inicio formal de la contienda política hacia las Elecciones Generales 2026. Aunque se trata de una etapa administrativa, su relevancia es innegable: define quiénes estarán habilitados para participar en la competencia interna de sus respectivas agrupaciones. Tal como lo precisa el Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el registro de precandidatos es una responsabilidad exclusiva de los órganos electorales de cada partido, mientras que la entidad solo facilita herramientas como la Ventanilla Única para la verificación de antecedentes.

La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ha señalado este periodo como “clave en la ruta hacia la competencia electoral”, ya que abre paso a las definiciones de fórmulas y listas que darán forma al escenario político del próximo año. Los partidos tienen hasta el 7 de noviembre para remitir sus nóminas definitivas, y a partir del 30 de noviembre iniciarán las votaciones internas para elegir delegados, quienes una semana después, el 7 de diciembre, definirán a los candidatos oficiales. Este cronograma culminará con la inscripción de los postulantes ante el JNE hasta el 23 de diciembre, una carrera contra el tiempo que pondrá a prueba la organización interna de las fuerzas políticas.

Las modalidades de primarias revelan también el tipo de democracia interna que impera en el país. Ninguna organización presentó listas para primarias semiabiertas —que habrían permitido la participación de no afiliados— antes del 1 de septiembre, lo que evidencia la tendencia a procesos más cerrados y controlados. Treinta y cuatro partidos y tres alianzas (Unidad Nacional, Venceremos y Fuerza y Libertad) optaron por la elección mediante delegados, mientras que solo el Partido Aprista Peruano escogió la modalidad cerrada. La ley, además, exige que los partidos alcancen al menos el 10% de votos válidos en sus primarias para poder continuar en competencia, un filtro necesario pero que pocos parecen asumir con verdadera convicción democrática.

En este contexto, el abanico de precandidaturas presidenciales comienza a dibujar un escenario fragmentado y previsible. Figuras como Keiko Fujimori, César Acuña, Rafael López Aliaga y Jorge del Castillo se suman a nuevos rostros como Mesías Guevara, Fiorella Molinelli y Roberto Chiabra, reflejando tanto la persistencia de viejas ambiciones como la búsqueda de relevos políticos. La verdadera prueba, sin embargo, no estará solo en quién logre inscribirse, sino en qué tanto los partidos serán capaces de ofrecer propuestas serias y representativas a un electorado cada vez más escéptico. La ruta al 2026 no solo define candidatos: pondrá a prueba la madurez democrática del país.