KEIKO FUJIMORI Y SU CUARTA AVENTURA PRESIDENCIAL

           

Categoria : Editorial
Fecha de publicacion : 31 de octubre de 2025 a las 12:13 p. m.
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Keiko Fujimori volvió a la arena política con la oficialización de su cuarta candidatura presidencial, esta vez desde Trujillo, ciudad emblemática del norte peruano. Consciente del desgaste de su figura, la lideresa de Fuerza Popular apeló nuevamente a la memoria de su padre, Alberto Fujimori, en un intento por reactivar el voto nostálgico del fujimorismo histórico. Su discurso, cargado de alusiones a la “mano dura” y a la lucha contra la violencia, marca una continuidad con las estrategias del pasado, pero también evidencia la dificultad de renovar un mensaje que ha perdido frescura frente a un electorado cada vez más escéptico.

La reivindicación del exdictador, presentada como homenaje, reabre heridas que el país no ha terminado de cerrar. En su relato, Fujimori hija exaltó los logros económicos y la derrota del terrorismo, pero omitió las graves violaciones a los derechos humanos y la corrupción que marcaron aquella década. Su narrativa intenta reescribir la historia colocando en segundo plano las responsabilidades judiciales y éticas del régimen, lo que revela una estrategia orientada más al fortalecimiento del núcleo duro de su electorado que a la reconciliación con la sociedad peruana.

En el plano judicial, su afirmación de haber sido “absuelta” por el Tribunal Constitucional distorsiona el contenido del fallo, que no declara su inocencia, sino la inviabilidad del proceso en curso. El recordado “caso cócteles”, vinculado a supuestos aportes irregulares de empresas como Odebrecht, sigue siendo un símbolo de los vínculos entre poder político y dinero privado. Si bien la resolución del TC la libra momentáneamente del banquillo, no disipa las dudas éticas ni las sospechas que han acompañado su carrera desde hace más de una década.

La nueva campaña de Keiko Fujimori se presenta, según sus palabras, como “distinta”. Pero, en los hechos, parece insistir en los viejos ejes del autoritarismo, el miedo y la polarización. En un país fatigado por la corrupción, la violencia y la inestabilidad política, su retorno no solo revive un capítulo inconcluso del pasado, sino que plantea una pregunta crucial: ¿puede el fujimorismo reinventarse sin renunciar a las sombras que lo fundaron? El tiempo, y los ciudadanos, darán su veredicto.