VILLA EL SALVADOR FLORECE CON HUERTOS URBANOS Y LIDERAZGO FEMENINO

En medio de los desafíos urbanos, Sonia Huanuco ha logrado transformar su comunidad desde un pequeño huerto en Villa El Salvador. Con perseverancia, conocimientos compartidos y un fuerte compromiso ambiental, ha motivado a quince familias a cultivar sus propios alimentos y adoptar una vida más saludable y sostenible.

V.E.S.
Categoria : Local
Fecha de publicacion : 09 de septiembre de 2025 a las 02:30 p. m.
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Fuente : Foto/Radio Stereo Villa

En Villa El Salvador, la agricultura urbana se ha convertido en una alternativa sostenible y comunitaria que gana cada vez más adeptos. Un ejemplo de ello es el trabajo de la señora Sonia Huanuco, integrante del huerto “La Esperanza” del asentamiento humano Edilberto Ramos, quien desde hace dos años se desempeña como promotora en la difusión de técnicas agroecológicas. Su labor no solo se centra en el cultivo de hortalizas, sino también en la enseñanza a otras vecinas, transmitiendo sus conocimientos de manera sencilla y práctica.


Sonia recuerda que al inicio enfrentó temores, pues no se consideraba una profesional. Sin embargo, la experiencia y la perseverancia le permitieron ganar la confianza de las familias, especialmente cuando vio que sus compañeros se desanimaban al no germinar las semillas. Para superar esa dificultad, ella misma producía plantones en su casa y luego los compartía con la comunidad, lo que motivó a más vecinas a sumarse al proyecto. Lo que empezó con tres personas, hoy reúne a quince familias comprometidas con el cultivo urbano.


El impacto de esta iniciativa va más allá de lo productivo. Varias familias han comenzado a cambiar sus hábitos alimenticios, apostando por el consumo de verduras frescas y libres de químicos, cultivadas en sus propios hogares. Sonia resalta con emoción que incluso la llaman “miss” como muestra de gratitud, ya que ahora disfrutan de alimentos más sanos y han descubierto el valor de la agricultura urbana como una forma de mejorar su calidad de vida.


Pese a las dificultades, como la falta de espacios adecuados o el daño a los cultivos por animales domésticos, la promotora mantiene su entusiasmo y creatividad para buscar soluciones. Además, ha logrado involucrar no solo a amas de casa y adultos mayores, sino también a jóvenes que acompañan a sus familias en este proceso. Su labor es reconocida como un ejemplo de empoderamiento comunitario, donde la perseverancia y el compromiso con el medio ambiente abren camino hacia una ciudad más verde y sostenible.