La región Piura vuelve a posicionarse como un actor clave en el escenario electoral peruano tras los comicios de 2026. Durante una entrevista en el programa Tú Eliges, el periodista y coordinador del área de Prensa de Cutivalú, Óscar Altamirano, analizó el comportamiento del electorado norteño, donde, con más del 91% de actas contabilizadas, Keiko Fujimori lidera las preferencias, seguida por Roberto Sánchez.
La región Piura vuelve a posicionarse como un actor clave en el escenario electoral peruano tras los comicios de 2026. Durante una entrevista en el programa Tú Eliges, el periodista y coordinador del área de Prensa de Cutivalú, Óscar Altamirano, analizó el comportamiento del electorado norteño, donde, con más del 91% de actas contabilizadas, Keiko Fujimori lidera las preferencias, seguida por Roberto Sánchez. Este resultado refleja una tendencia que, según el entrevistado, no es nueva, sino que responde a factores históricos profundamente arraigados en la memoria colectiva de la población.
Óscar Altamirano explicó que el respaldo al fujimorismo en el norte del país, especialmente en Piura, se remonta a la gestión de Alberto Fujimori durante fenómenos climáticos como el devastador evento de El Niño en los años noventa. La presencia directa del entonces mandatario en zonas afectadas dejó una huella que, décadas después, se traduce en un “voto duro” sostenido principalmente por sectores adultos. Sin embargo, subrayó que este apoyo no implica una validación unánime de su legado político, sino una conexión emocional con acciones concretas del pasado.
En paralelo, el especialista destacó la fragmentación del sistema político como un factor determinante en los resultados actuales. La proliferación de hasta 38 organizaciones políticas ha dispersado el voto ciudadano, permitiendo que fuerzas con bases sólidas, como el fujimorismo, mantengan ventaja. “Si esos votos se concentraran en menos partidos, el panorama sería distinto”, señaló, advirtiendo que esta dispersión reduce la representatividad y genera autoridades elegidas con porcentajes significativamente bajos.
Respecto a la campaña electoral en Piura, Óscar la calificó como “tibia” en comparación con procesos anteriores. Aunque candidatos como Keiko Fujimori y Roberto Sánchez visitaron la región, su presencia no fue constante ni determinante. En el caso de Fujimori, sus actividades se concentraron en zonas rurales de la sierra piurana, donde conserva mayor respaldo. Por su parte, otros partidos realizaron mítines multitudinarios que, finalmente, no se tradujeron en votos suficientes para superar la valla electoral.
El clima político previo a la segunda vuelta también genera preocupación entre los ciudadanos. Según el análisis, existe un creciente hartazgo frente a la inestabilidad institucional y los cuestionamientos al proceso electoral. Si bien no se habla de fraude, sí se mencionan deficiencias que han alimentado narrativas de desconfianza. En este contexto, figuras como Rafael López Aliaga han planteado escenarios alternativos como elecciones complementarias, lo que incrementa la incertidumbre en el electorado.
Finalmente, el periodista hizo un llamado a fortalecer la educación cívica como herramienta clave para mejorar la calidad del voto. Señaló que la falta de análisis crítico favorece decisiones basadas en factores emocionales o superficiales. Asimismo, advirtió sobre la importancia de considerar la representación congresal al momento de elegir autoridades regionales y municipales, ya que esta influye en la viabilidad de proyectos y en la capacidad de gestión. En un escenario político fragmentado, concluyó, la responsabilidad del votante es más crucial que nunca.