El pasado sábado 5 de julio, en el programa Nuestra voz al aire, César Vera Dueñas, director del colegio privado VillaMariano en Villa María del Triunfo, alertó sobre las fallas estructurales del sistema educativo peruano.
El pasado sábado 5 de julio, en el programa Nuestra voz al aire, César Vera Dueñas, director del colegio privado VillaMariano en Villa María del Triunfo, alertó sobre las fallas estructurales del sistema educativo peruano. Según sostuvo, el Ministerio de Educación no está formando a los estudiantes para la vida, y urgió una transformación profunda y articulada.
En un país donde los indicadores de violencia juvenil y deserción escolar siguen en aumento, Vera remarcó que la escuela pública enfrenta el reto de educar sin recursos, sin psicólogos escolares y con un currículo que no responde a las necesidades reales de los jóvenes. Lamentó además que el Estado no priorice políticas integrales de formación en valores ni educación emocional.
“Los adolescentes egresan sin saber qué estudiar ni a dónde ir. La escuela no les da herramientas para enfrentarse a la vida. Yo propongo talleres para la vida, arte, teatro, actividades que conecten al estudiante con su vocación y sus capacidades reales”, afirmó el director. “Ser un excelente ser humano también es educación, si tienes que ser carpintero, debes ser el mejor carpintero, el más comprometido. No se trata solo de formar profesionales universitarios, sino ciudadanos que trabajen con dignidad y vocación"
“El problema es estructural. La educación debe partir desde la familia y con acompañamiento psicológico desde inicial. El Ministerio de Educación, el Ministerio de Economía y Finanzas, el Colegio de Psicólogos deben unirse. Si seguimos educando con un diseño curricular obsoleto, solo produciremos frustración y violencia”, enfatizó Vera, pidiendo una reforma con base afectiva y humana.
Las declaraciones de Vera como educador, evidencian un clamor desde las bases del sistema educativo. En zonas vulnerables como Villa María del Triunfo, la falta de orientación vocacional y el abandono institucional golpean con más fuerza. La reforma no se puede seguir postergando, si se quiere una sociedad más justa, equitativa y verdaderamente educada.