La situación en Lomo de Corvina, en Villa El Salvador, es el reflejo más crudo de una gestión municipal que ha optado por la indiferencia frente al riesgo. Pese a los informes de Lima Metropolitana desde 2017, que advertían sobre la fragilidad del terreno y sugerían acciones concretas, no se ha hecho prácticamente nada. En lugar de un Estado presente, los vecinos han tenido que convertirse en su propia brigada de defensa, organizando simulacros y elaborando planes de emergencia con escasos recursos y mucha voluntad. Esta realidad no solo evidencia abandono, sino una irresponsabilidad inaceptable por parte de quienes deberían proteger a la población.
El relato del dirigente Eduardo Valdez no es una anécdota aislada, sino el testimonio de cientos de familias que viven sobre un relleno sanitario disfrazado de asentamiento humano. El terreno no es apto para viviendas, pero allí se permitió el tráfico de tierras sin control, sin fiscalización, sin presencia estatal. Mientras la población intenta sobrevivir y organizarse, la municipalidad permanece muda, ajena a la gravedad del riesgo, incluso cuando ya cuenta con presupuestos que podrían usarse para mitigar esta bomba de tiempo.
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preocupante aún es el comportamiento del alcalde Guido Íñigo, quien huye
sistemáticamente de la prensa y evita dar explicaciones sobre seguridad y
prevención. Esta actitud no solo revela falta de liderazgo, sino desprecio por
los ciudadanos. ¿Cómo puede hablarse de gestión eficiente cuando ni siquiera
hay disposición para escuchar y atender las demandas más urgentes de la
comunidad? La prevención no puede depender de la presión vecinal ni de la
suerte, sino de planificación, voluntad y responsabilidad política.
Villa El Salvador no puede seguir postergando lo impostergable. El sismo del 15 de junio fue solo una advertencia. ¿Qué pasará cuando llegue uno más fuerte? ¿Cuántas vidas más deben correr peligro para que se actúe? Lomo de Corvina merece una respuesta inmediata, técnica y humana. Porque si las autoridades siguen eligiendo la inacción, será imposible negar su complicidad cuando la tragedia ocurra.