Aunque aún falta para las elecciones regionales y
municipales de 2026, ya empezamos a ver pintas y afiches por todo nuestro
querido distrito. Esto marca el inicio de nuevas propuestas y, con ellas, una
nueva oportunidad para decidir con sabiduría. La gran pregunta es: ¿esta vez se
cumplirán las promesas o volveremos a ser engañados con un simple taper?
En Villa El Salvador enfrentamos dos problemáticas muy claras y urgentes: la inseguridad ciudadana y la falta de limpieza pública.
La inseguridad, cada vez más descontrolada, se ha convertido en una amenaza constante para nuestras vidas. Si bien siempre existió el crimen, hoy estamos en una situación alarmante: hasta abril de este año se han registrado 1,920 delitos, incluyendo 142 casos de extorsión y 136 robos de celulares. Vivimos con miedo, expuestos al peligro en nuestras propias calles.
En cuanto a la limpieza pública, el panorama también es desalentador. Como bien dice el dicho, “nos vendieron gato por liebre”. Los contenedores de basura, que se suponía mejorarían el sistema de recolección, han terminado siendo focos infecciosos. Muchos están inservibles, abandonados o mal ubicados. ¿El costo? Más de dos millones de soles, que hoy solo sirven como decoración en la "Ciudad Mensajera de la Paz".
Los próximos candidatos que aspiren a gobernar Villa El Salvador deben ponerse las pilas de verdad. No se trata solo de construir pistas y veredas —que muchas veces están mal hechas y no duran nada— solo para justificar obras que no se hicieron por años. Se trata de ofrecer una vida digna y segura a las familias del distrito. Es momento de romper con el ciclo de las mismas familias políticas que se aferran al poder y no permiten el cambio real.