El crimen siempre ha existido en el ámbito local y en el territorio nacional. Sin embargo, en los últimos años la ola delincuencial se ha incrementado exponencialmente generando temor en las vidas de los ciudadanos, quienes terminan sorprendidos por los diferentes acontecimientos que han ocurrido recientemente. Esta semana inició con un estruendo que alertó a la población de Villa El Salvador.
El delincuente de nacionalidad venezolana, Yoiber Miguel Girot Torres, intentó dejar un artefacto explosivo en una vivienda, pero terminó detonando en su posesión, ocasionándole laceraciones y posteriormente la muerte. No se reportó ningún herido, no obstante los daños materiales y la sensación de incertidumbre que deja en la población se ha vuelto una costumbre en una realidad terrorífica.
Este último miércoles 21 de mayo, sucedió una
situación similar en el distrito, ya que en la alameda César Vallejo ubicada en
la avenida del mismo nombre, trabajadores de limpieza pública encontraron una
granada de guerra tipo piña. Los efectivos de la Policía Nacional del Perú
llegaron al lugar y desactivaron el explosivo, evitando que sucediera algo
peor. Dos casos distintos de criminalidad en mitad de semana.
Estos incidentes muestran la terrible gestión en materia de seguridad ciudadana en Villa El Salvador. No es el primer hecho delictivo, anteriormente tres negocios habían cerrado sus puertas luego de sufrir atentados en sus locales. Un panorama desalentador, una Villa del miedo, vecinos que exigen mayor seguridad, mientras que todos le llegamos al alcalde, quien grita a los cuatro vientos: ¡El rock tiene que seguir!