Cuando iba al colegio era señal de ir a estudiar, aprender nuevos conocimientos y socializar con otras personas de mi edad. Sin embargo, un lugar que debería ser seguro para los estudiantes, se volvió el blanco de los delincuentes. Siempre ha existido el crimen, pero la alarmante ola de extorsiones que afecta a los colegios privados en Lima ha alcanzado niveles insostenibles. Más de 500 instituciones han sido víctimas del delito de extorsión, lo que ha obligado a algunas a regresar a la virtualidad ante la falta de garantías para la seguridad de alumnos y docentes.
A pesar de las múltiples reuniones con autoridades del gobierno, las
promesas de mayor seguridad han quedado en el aire. Ni el despliegue de la
Policía ni del Ejército en los colegios afectados se ha concretado, permitiendo
que la delincuencia siga operando como Pedro en su casa. La lentitud de
nuestros gobernantes frente a este problema evidencia una desconexión alarmante
entre las necesidades de la ciudadanía y la capacidad de respuesta del Estado,
lo que genera una creciente sensación de abandono.
El temor a represalias ha llevado a muchos colegios a no denunciar estos actos criminales, agravando aún más la crisis. Guido Quintanilla, presidente de la Asociación Nacional de Colegios Privados del Perú (Anacopri) indicó que las instituciones educativas que no informan estos hechos a las dependencias policiales porque son vistas como puntos vulnerables donde la información puede filtrarse y poner en peligro a las víctimas, ¿Qué confianza pueden tener los ciudadanos en las instituciones encargadas de su seguridad?
En Villa El Salvador, el pasado lunes 2, la Institución Educativa Nuestra Señora de
Guadalupe de nivel inicial y primaria, ubicada en el cruce de las avenidas José
Carlos Mariátegui y María Elena Moyano (Ruta D) sufrió un atentando que los
padres de familia denunciaron. Alrededor de las 11:30 de la noche, delincuentes
a bordo de una moto lineal, dispararon tres veces contra el portón del centro
de estudios generando que las clases fueran suspendidas. Así de terrible
estamos en el tema de seguridad, responsabilidad que cae en Juan José
Santiváñez, ¡ah no perdón! en el nuevo ministro del interior Julio Díaz
Zulueta.