MIENTRAS HAGA PISTAS Y VEREDAS, LA CALIDAD NO IMPORTA

        

Categoria : Editorial
Fecha de publicacion : 19 de noviembre de 2025 a las 11:14 a. m.
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La polémica inauguración de las pistas y veredas en la Ampliación Max Uhle, Víctor Chero Ramos, Lomas de Mamacona, Aplicación Las Brisas y Villa Unión sigue siendo, a la distancia, un ejemplo de cómo una obra pública puede convertirse en símbolo de desencanto ciudadano. Desde aquel 21 de setiembre, los vecinos de Villa El Salvador no han olvidado el mal sabor que dejó una intervención ejecutada con más entusiasmo político que rigor técnico. Las rampas mal diseñadas, las veredas inconclusas y hasta los buzones tapados no fueron simples fallas aisladas, sino señales claras de improvisación en un proyecto que debió elevar la calidad de vida de miles de residentes.

La obra, valorizada en S/ 9,692,626.37 y encargada a la empresa Inversiones Lumi E.I.R.L., ya estaba manchada por la desprolijidad desde antes de su fecha prevista de culminación, el 15 de agosto de 2024. La municipalidad priorizó la ceremonia de inauguración por encima de la supervisión técnica, revelando una vez más el peso de la fotografía política frente a la responsabilidad pública. Las denuncias de vecinos, entre ellos exdirigentes como Kevin Quispe, confirmaron que los problemas detectados no respondían a meras imperfecciones, sino a fallas estructurales con impacto directo en la seguridad y accesibilidad de los espacios intervenidos.

A ello se sumó un serio déficit de transparencia. La ausencia de paneles informativos, la falta de comunicación clara sobre los avances y la censura de críticas en las redes institucionales marcaron una relación tensa entre autoridades y comunidad. En vez de abrir canales de diálogo, la gestión optó por silenciar la disconformidad, profundizando la brecha de desconfianza. Hoy, ese recuerdo permanece como una advertencia: cuando la opacidad se convierte en norma, el daño no solo recae sobre la infraestructura, sino sobre la credibilidad del Estado.

Frente a un escenario en el que nuevas obras se anuncian con similar entusiasmo, la experiencia de estos sectores de Villa El Salvador debe asumirse como lección urgente. No basta con cortar cintas ni llenar calles de cemento; lo que la ciudadanía exige es calidad, participación y rendición de cuentas. La vigilancia técnica permanente, el involucramiento real de los vecinos y un compromiso firme con la transparencia son condiciones indispensables para que la historia no vuelva a repetirse. De lo contrario, las veredas de “galleta” seguirán siendo el triste testimonio del descuido y la indiferencia municipal.