PSICÓLOGA TÁVARA SOBRE LA MENSTRUACIÓN: “HACER EDUCACIÓN MENSTRUAL TIENE QUE VER CON LA JUSTICIA SOCIAL Y LOS DERECHOS HUMANOS”

En un país donde la menstruación sigue siendo un tema silenciado y lleno de prejuicios, colectivos como ´Somos Menstruantes´ están impulsando una revolución educativa que busca devolver dignidad, autonomía y conocimiento a las personas que menstrúan.

V.E.S.
Categoria : Local
Fecha de publicacion : 27 de octubre de 2025 a las 02:42 p. m.
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Fuente : Foto/Radio Stereo Villa

En un país donde la menstruación sigue siendo un tema silenciado y lleno de prejuicios, colectivos como ´Somos Menstruantes´ están impulsando una revolución educativa que busca devolver dignidad, autonomía y conocimiento a las personas que menstrúan. Mariel Távara, psicóloga, educadora menstrual y referente del activismo por los derechos sexuales y reproductivos, conversó con ´Voces Rebeldes´ sobre la importancia de romper con los mitos y la vergüenza que históricamente han rodeado este proceso natural. “Hacer educación menstrual tiene que ver con la justicia social y los derechos humanos”, afirma.


El proyecto ´Somos Menstruantes´ nació con una mirada integral: prevenir la violencia sexual, promover la autonomía corporal desde la infancia y fortalecer la ciudadanía de las niñas y adolescentes. Desde esta perspectiva, Távara resalta que la educación menstrual no es un asunto biológico únicamente, sino político y social. “Cuando las niñeces aprenden a conocer su cuerpo, están aprendiendo también a habitarlo con dignidad y a ejercer sus derechos”, explica. Por ello, el colectivo organizó el 6to Encuentro Latinoamericano y 1er Encuentro de Adolescentes de Educación, Salud y Activismos Menstruales en Perú, así como espacios donde adolescentes dialogan entre pares sobre lo que significa menstruar sin miedo ni vergüenza.


Hablar de menstruación, dice Távara, es también combatir siglos de silencios impuestos por estructuras patriarcales y coloniales. “El tabú menstrual ha hecho que veamos nuestros cuerpos como sucios, impuros o débiles. Hay niñas que dejan de ir al colegio, de hacer deporte o de participar en clase por miedo a mancharse o ser burladas. Eso no puede seguir ocurriendo”, señala. La educación menstrual, entonces, busca cambiar esas narrativas, enseñar los ciclos del cuerpo y crear un lenguaje nuevo para nombrar la vulva, el útero y la ciclicidad sin culpa ni pudor.


Uno de los pilares del trabajo de ´Somos Menstruantes´ es la formación con enfoque de género y derechos humanos. Mariel advierte que garantizar el acceso a productos de gestión menstrual no basta si no se acompaña con información y educación. “Podemos entregar toallas de tela o copas menstruales, pero si sigue existiendo la idea de que la sangre es sucia, nadie las usará. Necesitamos erradicar esos prejuicios y enseñar que la menstruación es una función natural del cuerpo, no una enfermedad”, remarca. Asimismo, propone regular los productos desechables, ya que muchos contienen sustancias tóxicas que afectan la salud.


Entre los mitos más frecuentes, la especialista menciona las restricciones alimentarias y la prohibición de hacer deporte durante el periodo menstrual. “Nos decían que no podíamos comer ají o limón, o que debíamos quedarnos quietas. En realidad, cada cuerpo es diferente. El ejercicio físico puede incluso aliviar los dolores menstruales y ayudar a regular las hormonas”, explica Távara. La clave, añade, está en escuchar al propio cuerpo y vivir cada ciclo con conocimiento y libertad, no desde la prohibición.


Finalmente, la educadora destaca los cambios que observa en las jóvenes que participan en los talleres: “Las niñas empiezan a nombrar su cuerpo sin miedo, corrigen a sus compañeros, explican lo que aprendieron. Se apropian de su cuerpo y de su palabra”. Para Távara, ese es el verdadero objetivo de la educación menstrual: transformar el modo en que se vive la menstruación y construir generaciones que ejerzan su autonomía sin culpa. “Reconciliarse con la menstruación —concluye— es reconciliarse con una parte esencial de la vida”.