Especialista en seguridad ciudadana advierte que el problema de la Policía Nacional radica en la calidad institucional y no solo en la cantidad de efectivos.
En entrevista con ´Diálogo Ciudadano´, el especialista en seguridad ciudadana Enrique Castro advirtió que el problema de la Policía Nacional del Perú (PNP) no radica únicamente en la falta de efectivos, sino en su calidad institucional. Según explicó, el país cuenta con aproximadamente 140 mil policías, pero la cifra real en las calles se reduce a cerca de 50 mil, debido a tareas administrativas, licencias y labores de custodia. “En la práctica tenemos un policía por cada 600 o 700 personas, cuando Naciones Unidas recomienda uno por cada 400”, señaló.
Castro enfatizó que más allá de la cantidad, es urgente mejorar la formación, la ética y la selección del personal policial. “Tenemos policías vinculados a delitos graves como trata, minería ilegal o tráfico de drogas. No se trata de manzanas podridas, sino de una canasta dañada: el sistema institucional que las corrompe”, sostuvo. Para el especialista, el problema estructural impide que la institución se autorreforme y requiere una intervención externa y civil basada en evidencia.
Durante la entrevista, el sociólogo criticó el uso recurrente de los estados de emergencia y la compra de días de franco policial con fondos municipales. “Por eso veíamos más policías en las calles: se les pagaba bonos para moverse. Pero no es sostenible ni transparente”, advirtió. Además, consideró que el serenazgo y la seguridad privada son recursos subutilizados que podrían integrarse mejor a una estrategia local de prevención.
Castro también destacó la necesidad de incorporar el enfoque comunitario en la seguridad ciudadana. Este modelo, aplicado con éxito en otros países, promueve la colaboración entre agentes, vecinos, comerciantes y trabajadores urbanos para detectar y prevenir delitos. “La inteligencia callejera no solo depende de tecnología, sino del vínculo humano con la comunidad. Esa información es clave para anticiparse al delito”, explicó.
Respecto al anuncio del gobierno de José Jerí sobre una “gran reforma policial”, el experto se mostró escéptico. “Con una aceptación política tan baja, no hay forma de impulsar una transformación seria. Una reforma policial requiere legitimidad social y cambios en varios niveles: institucionales, legales y culturales”, advirtió. Según Castro, los problemas de la PNP no se solucionan con medidas operativas ni militares, sino con un rediseño profundo del modelo de gobernanza y de la relación entre Estado y ciudadanía.
Finalmente, el especialista subrayó que la policía debe dejar de ser una fuerza que “gobierna la calle a su discrecionalidad” y convertirse en una institución que garantice derechos y libertades. “La seguridad no se impone con miedo, sino con confianza. Y para eso, la Policía debe reconstruirse desde la ética, la transparencia y la comunidad”, concluyó.