La violencia y la inseguridad ciudadana atraviesan un momento crítico en el Perú, en un contexto marcado por la crisis política y la corrupción en las más altas esferas del poder.
La violencia y la inseguridad ciudadana atraviesan un momento crítico en el Perú, en un contexto marcado por la crisis política y la corrupción en las más altas esferas del poder. Así lo advirtió el analista Alfonso Cotera durante una entrevista en ´Voz Viva de Mujer´, donde señaló que la delincuencia no puede entenderse sin observar la fragilidad institucional y el abandono estatal. “Nunca habíamos vivido este nivel de crecimiento de la delincuencia y la violencia”, remarcó.
Cotera explicó que las raíces del problema son históricas y estructurales: desigualdades sociales, racismo, exclusión y dinámicas ilegales que han crecido en diversas regiones del país. Desde la minería y tala ilegal en la selva, hasta el narcotráfico en el VRAE y el sicariato en las ciudades, la violencia ha encontrado terreno fértil, alimentada también por redes criminales internacionales y por la migración descontrolada que, en algunos casos, ha incorporado nuevas modalidades delictivas.
El analista advirtió que la corrupción estatal ha profundizado esta crisis, pues sectores vinculados a economías ilícitas tienen hoy representación en el Congreso y controlan instituciones claves, como el Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia. “Se trata de una coalición mafiosa y autoritaria que busca impunidad”, denunció, señalando que el debilitamiento del sistema judicial y el desmantelamiento de organismos de control solo agravan el panorama.
Frente a esta realidad, Cotera planteó la urgencia de una estrategia integral que combine la prevención con la acción represiva. Esto incluye reformas profundas en la Policía Nacional, el Poder Judicial y el Ministerio Público, así como políticas públicas orientadas a los jóvenes y el fortalecimiento de la participación ciudadana. “La seguridad no puede estar solo en manos de una policía contaminada por la corrupción. Necesitamos organización social, como en los años 70 en Villa El Salvador, pero con nuevas herramientas”, subrayó, insistiendo en que la sociedad civil debe asumir un rol protagónico para frenar esta ola de criminalidad.