El emblemático Programa del Vaso de Leche, creado en 1984 por el entonces alcalde de Lima, Alfonso Barrantes Lingán, atraviesa una crisis que pone en entredicho su verdadero impacto en la lucha contra la desnutrición.
El emblemático Programa del Vaso de Leche, creado en 1984 por el entonces alcalde de Lima, Alfonso Barrantes Lingán, atraviesa una crisis que pone en entredicho su verdadero impacto en la lucha contra la desnutrición. En entrevista en ´Diálogo Ciudadano´, Silvia Pareja, actual presidenta de la Asociación Nacional de Mujeres Organizadas del Vaso de Leche, advirtió que el programa, que debería brindar un vaso completo de leche a los niños más vulnerables, hoy solo entrega lo que ella denomina “ocho gotas de leche”.
Según Pareja, el gobierno central ha desnaturalizado la esencia de esta política social, reemplazando la leche por harinas y suplementos de baja calidad que, lejos de nutrir, han generado graves problemas de salud, como obesidad y diabetes infantil. “A la empresa no le interesa nutrir, le interesa vender”, sostuvo, denunciando además que los intereses empresariales han primado sobre el bienestar de la niñez.
La presidenta de la asociación también cuestionó la falta de control y transparencia en la gestión local. Señaló que los alcaldes, responsables directos del programa, permiten irregularidades como la venta de los productos destinados a los beneficiarios y empadronamientos manipulados. “Si tu recibes como alcalde denuncias y no haces caso, te estás coludiendo con el mal funcionamiento”, sentenció.
Frente a este panorama, Pareja planteó la necesidad de declarar en emergencia el programa, asignarle un ente rector y garantizar productos realmente nutritivos para los niños y familias más vulnerables. “No se trata de cerrar el Vaso de Leche, sino de reestructurarlo y devolverle su verdadera razón de ser”, afirmó, advirtiendo que permitir la corrupción en un programa que atiende necesidades alimentarias es una muestra del deterioro ético que afecta al país.