La inseguridad ciudadana ha dejado de ser una preocupación para convertirse en una tragedia cotidiana que golpea a Villa El Salvador y a todo el país. El 2025 se encuentra marcado por el miedo y la violencia: niños, adolescentes, mujeres embarazadas, adultos mayores y trabajadores del transporte son víctimas de criminales que no respetan nada ni a nadie. Los datos de la Policía Nacional son alarmantes: 44 asesinatos de transportistas entre enero y julio, y otras 23 muertes aún bajo investigación, dibujan un panorama que exige respuestas inmediatas. Mientras tanto, las calles siguen siendo territorios donde la vida puede perderse por un celular o unas cuantas monedas.
El drama es más profundo cuando se observa que la violencia se ha ensañado con los más jóvenes. Los recientes crímenes en San Juan de Miraflores y Villa El Salvador revelan que los parques y calles ya no son espacios seguros para los adolescentes. Acribillados o acuchillados en plena vía pública, sus casos no son excepciones sino parte de una tendencia creciente. La responsabilidad de revertir esta situación recae directamente en el Ministerio del Interior, encabezado por Carlos Malaver, que hasta ahora no ha mostrado una estrategia sólida ni resultados palpables frente a la ola criminal.
En este contexto, la respuesta municipal parece más un gesto publicitario que una política integral. La entrega de 10 camionetas a la Policía y el anuncio de 20 subcentrales de videovigilancia con más de 550 cámaras —por un millón de soles— generan más dudas que confianza. No se trata solo de equipar a las autoridades, sino de garantizar que existan planes claros, seguimiento de resultados y un trabajo coordinado con la comunidad. Mientras tanto, los vecinos cuestionan que el presupuesto se destine a tecnología sin resolver problemas urgentes como el deterioro de pistas y el aniego de calles.
La inseguridad no se combate con inauguraciones postergadas ni con discursos vacíos, sino con acciones concretas, sostenidas y medibles. Urge recuperar la confianza ciudadana a través de una presencia policial efectiva, inteligencia operativa contra el crimen organizado y políticas sociales que prevengan que más jóvenes terminen atrapados en el círculo de la violencia. Villa El Salvador, al igual que otros distritos de Lima Sur, no puede seguir siendo un territorio donde salir de casa sea una ruleta rusa. El tiempo de las excusas ya terminó; ahora se necesita decisión política y compromiso real.