En medio de un contexto preelectoral en Colombia, las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre la isla Santa Rosa han reavivado la atención sobre un tema sensible en la triple frontera entre Perú, Colombia y Brasil.
En medio de un contexto preelectoral en Colombia, las declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre la isla Santa Rosa han reavivado la atención sobre un tema sensible en la triple frontera entre Perú, Colombia y Brasil. El diputado de la oposición por el Partido de la U, Octavio Benjumea, advirtió que más allá de la política, la situación es estratégica: el brazo del río Amazonas que da acceso fluvial a Leticia y Tabatinga se está sedimentando, lo que podría aislar a ambas ciudades en menos de una década. Según el parlamentario, este fenómeno natural amenaza la conectividad comercial y social de la región.
Benjumea enfatizó que el problema no debe convertirse en una disputa territorial, pues la isla Santa Rosa es producto de la sedimentación del río y podría desaparecer en cualquier momento. En cambio, llamó a un abordaje técnico y cooperativo, impulsando un dragado de siete kilómetros en la zona para garantizar el flujo del agua y preservar la navegabilidad. El legislador destacó que tanto Perú como Colombia y Brasil poseen estudios hidrológicos que confirman la urgencia de intervenir, por lo que considera factible coordinar una acción conjunta.
El parlamentario recordó que las comunidades de esta frontera viven entrelazadas por lazos familiares y comerciales que trascienden las divisiones políticas. “Antes que cualquier cosa, tienen que escuchar a la gente”, señaló, subrayando que la economía y el bienestar de Leticia, Tabatinga y Santa Rosa dependen de la integración. Benjumea insistió en que los gobiernos deben priorizar la paz y la cooperación frente a la coyuntura electoral y las tensiones diplomáticas.
Finalmente, el representante amazónico planteó la creación de una gran mesa internacional de trabajo, con participación de las tres naciones y apoyo de organismos como Naciones Unidas y la Comunidad Andina, para financiar y ejecutar el dragado. “Por la isla Santa Rosa no hay que pelear. Lo que hay que hacer es que el río vuelva a fluir por su cauce normal”, afirmó. Para Benjumea, solo una acción trinacional decidida evitará que la naturaleza transforme un asunto técnico en un conflicto geopolítico de gran magnitud.