En una entrevista en el programa radial `Las Malportadxs`, la exministra de la Mujer y actual secretaria general del partido Adelante Pueblo Unido, Anahí Durán, ofreció un análisis crítico sobre la situación política actual del Perú.
En una entrevista en el programa radial `Las Malportadxs`, la exministra de la Mujer y actual secretaria general del partido Adelante Pueblo Unido, Anahí Durán, ofreció un análisis crítico sobre la situación política actual del Perú, señalando que el encarcelamiento del expresidente Pedro Castillo y de la expremier Betsy Chávez responde a una clara lógica de persecución política. “Hay un afán de condenar, no de impartir justicia”, afirmó, cuestionando la rapidez del proceso judicial en comparación con otros casos emblemáticos que llevan años sin sentencia.
Durán, socióloga y docente en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, también denunció el deterioro del Estado de derecho y el uso de figuras legales forzadas, como la acusación de rebelión, para justificar una destitución y encarcelamiento político. “Las armas no se levantaron con Castillo, se levantaron contra él”, enfatizó, agregando que tanto él como Betsy Chávez han sido despojados de garantías constitucionales y tratados con una dureza que no se aplica a otros actores políticos con mayor poder.
En relación con el actual gobierno, la exministra calificó a Dina Boluarte como una figura “ambiciosa y limitada”, sostenida por pactos de conveniencia con el Congreso y sectores del poder económico. Afirmó que Boluarte representa una de las peores etapas para la democracia peruana, caracterizada por el autoritarismo, el racismo estructural y una agenda ajena a las necesidades del pueblo. “No la eligió nadie; la pusieron porque es funcional a los intereses del poder”, señaló.
Finalmente, Durán llamó a reconstruir un horizonte colectivo desde un feminismo más arraigado al pueblo y menos centralista. Destacó el rol de las mujeres andinas, quechuas y aymaras en las protestas recientes, denunciando el trato violento y racista que han recibido del Estado. “El feminismo debe dejar de ser solo una agenda urbana y conectarse con las necesidades concretas de las mujeres empobrecidas”, concluyó, haciendo un llamado a la unidad, la organización y a no perder la esperanza en un país con una riqueza y diversidad que merece un futuro mejor.