El caso de Jessica, una ferretera que pasó de la confección textil a liderar un negocio familiar, ilustra cómo la demanda en el rubro de la construcción genera oportunidades, fomenta la inversión y dinamiza las economías locales.
En Chorrillos, el día a día de Jessica, una emprendedora ferretera, se desarrolla entre la atención al cliente, la gestión de pedidos y la organización del stock. Aunque estudió Confección Textil y ejerció por un tiempo, Jessica encontró su verdadera vocación en la ferretería familiar. “Apoyé un par de veces en la ferretería hasta que mi papá me propuso quedarme definitivamente. Yo tenía unos 21 años y, desde entonces, no he parado”, indicó. Inicialmente, vendía solo productos pequeños como caños y clavos, pero la demanda del sector la impulsó a expandirse rápidamente, incorporando cemento, ladrillos, fierros y agregados a su catálogo, elementos clave en cualquier obra.
La expansión del negocio de Jessica es un claro ejemplo del crecimiento que el sector construcción puede catalizar. Una de sus primeras grandes inversiones fue una moto de carga para las entregas, seguida de un volquete y un minicargador, reflejando cómo el aumento en las ventas se tradujo en una mayor inversión en activos y equipos. Este incremento en la operación no solo impulsó su negocio, sino que también contribuyó a la dinamización de la cadena de suministro y el empleo local. El caso de Jessica destaca cómo el constante movimiento en la construcción no solo genera oportunidades para negocios consolidados, sino que también permite a nuevos emprendedores construir un camino de éxito.
Fuente: Trome