LA JUVENTUD SALVARÁ LA DEMOCRACIA

                    

Categoria : Editorial
Fecha de publicacion : 17 de julio de 2025 a las 08:09 a. m.
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El Perú se enfrenta a un momento decisivo. Por un lado, la violencia criminal desborda a las autoridades y siembra el miedo en las calles; por otro, se avecina un proceso electoral donde más de 2,5 millones de jóvenes votarán por primera vez. Esta combinación de inseguridad y desafección política amenaza con socavar aún más los pilares democráticos del país. Sin embargo, esta misma generación que hoy duda, que ha sido marginada y poco escuchada, puede ser la que impulse una transformación profunda si se le ofrece un rol real en la vida pública.

La desconfianza juvenil no ha surgido de la nada. Durante décadas, la política les cerró las puertas, mientras que la educación cívica —clave para formar ciudadanía— fue abandonada. La consecuencia es evidente: una generación sin referentes ni herramientas para participar. Y mientras los partidos siguen inmóviles, el crimen organizado avanza sin freno. En este panorama sombrío, la política deja de ser una esperanza para convertirse en un terreno peligroso y ajeno. El país no puede seguir tolerando esta desconexión.

Ante este panorama, no basta con apelar al voto joven como un recurso electoral. Es urgente construir una democracia que los incluya de verdad: educarlos políticamente, brindarles seguridad y espacios de liderazgo. En Villa El Salvador, este viernes 18 de julio, se encenderá una chispa con el evento “La Participación Juvenil en el Fortalecimiento de la Democracia”, una jornada que reunirá voces jóvenes, líderes sociales y espacios de arte para promover una ciudadanía activa, consciente y comprometida. Iniciativas como esta deben replicarse en todo el país si queremos revertir la crisis actual.

Porque la democracia no se hereda, se construye. Y hoy, más que nunca, el Perú necesita una juventud que no solo vote, sino que piense, cuestione, proponga y actúe. El desafío es enorme, pero también lo es el potencial transformador de una generación que aún no ha dicho su última palabra. Es momento de escucharla y de caminar junto a ella. Solo así, podremos volver a creer en un país justo, libre y en paz.