El paro de transportistas de este último jueves 10 de abril aes un
grito desesperado frente a una crisis de inseguridad que sigue en aumento y sin
una respuesta por parte del Estado. No se trata solo de una medida de protesta,
sino de un acto de sobrevivencia ante extorsiones, amenazas y asesinatos que
afectan diariamente a un sector vital para la ciudad. La participación de más
de 20 mil unidades en Lima y Callao confirma la dimensión del problema, que ya
no puede seguir siendo ignorado ni minimizado por las autoridades.
Lo más alarmante es que la violencia no distingue rutas ni zonas. Empresas como el Anconero, Sesosa o Translima se sumaron al paro, reflejando que el miedo se ha extendido por toda la capital. La reciente muerte de un conductor ha encendido aún más la indignación en el gremio, reforzando la idea de que el Estado no está protegiendo a quienes se desempeñan en este rubro. La respuesta del Gobierno ha sido lenta, parcial y, sobre todo, insuficiente.
Asimismo, los trabajadores de este servicio cumplen sus funciones con
miedo porque están a la incertidumbre de un nuevo ataque por parte de los
criminales. Los pasajeros también sienten la preocupación porque los
delincuentes no les importa si en la unidad vehicular hay pasajeros. En esa
misma línea, 64 empresas estén siendo extorsionadas, según la misma ATU, es una
señal clara de que se requiere una acción integral, no solo medidas paliativas.
El país no puede permitirse una normalización del miedo.
La violencia, como muestran los caos ocurridos en Lima, Trujillo y otras regiones, no se resuelve con estados de emergencia ni con presencia militar sin estrategia. Las cifras de homicidios y muertes violentas siguen siendo escandalosas. La población señala que haber cambiado de ministro del interior no es la solución, solo es un trámite. Las iniciativas de patrullaje solo es disuasión, ya que los militares y los policías están en ciertos puntos, pero no se combate a los criminales. Finalmente, se espera que a fin de año el número de muertos no se eleve o tal vez quien esté escribiendo esto se sume a esa lista.