Tras enfrentar la crisis de la pandemia vendiendo alimentos perecibles, una pareja de esposos logró consolidar una ferretería líder en su zona.
La historia de Karin y Elvis es un testimonio de resiliencia y adaptabilidad empresarial en Lima Sur. Durante los días más críticos de la pandemia, la pareja comenzó vendiendo verduras mediante delivery para subsistir; sin embargo, ante la rápida caducidad de los productos y el aumento de la competencia, decidieron cambiar de rubro hacia la venta de materiales de construcción. Karin, con formación en contabilidad, y Elvis, con experiencia previa como taxista de carga, unieron sus habilidades para formalizar un negocio propio que hoy abastece obras completas en su distrito. Al respecto, Karin recuerda la importancia de la división de roles: “Él tenía experiencia en campo y yo podía encargarme de la parte administrativa”.
El crecimiento de la ferretería ha sido progresivo, pasando de ofrecer artículos básicos a convertirse en un referente de confianza bajo el respaldo de la red Progresol. La pareja destaca que la formalización y la imagen de marca han sido fundamentales para atraer a especialistas del sector, quienes asocian su local con la calidad y la garantía. Karin resalta el impacto de esta alianza estratégica en su clientela habitual, afirmando que: “Los maestros de obra ven el letrero azul de Progresol y saben que somos una ferretería confiable”.
Para aquellos que buscan emprender con capital limitado, Karin y Elvis sugieren empezar por lo básico y priorizar productos de alta demanda como el cemento. Su metodología incluye un control estricto de los ingresos y egresos, además de cultivar relaciones sólidas con los maestros de obra, quienes funcionan como sus principales promotores. Con una gestión que combina el carisma en ventas de Elvis y el orden contable de Karin, los denominados "Tromes de la Construcción" demuestran que la transición de un negocio de alimentos a uno de infraestructura es posible con planificación y visión compartida.
Fuente: Trome