RETRASO EN REDUCCIÓN DE POBREZA E INFRAESTRUCTURA ESCOLAR: LOS RETOS DEL PRÓXIMO GOBIERNO

El 27.8 % de los peruanos no logra costear la canasta básica, mientras que el 57 % de los colegios rurales requiere una sustitución total de su infraestructura.

Lima
Categoria : Nacional
Fecha de publicacion : 15 de abril de 2026 a las 08:24 a. m.
Compartir :
Comentarios:
#POBREZA #infraestructura #pobreza #pandemia
Fuente : Foto/DIfusión

El próximo presidente de la República heredará una radiografía social compleja, donde el crecimiento económico proyectado en 3.2 % resulta insuficiente para reducir la pobreza de manera acelerada. Actualmente, 9.6 millones de peruanos se encuentran en situación de pobreza, una cifra que ha retrocedido a niveles similares a los de 2011 tras el impacto de la pandemia y la reciente recesión. Las brechas se profundizan en regiones como Cajamarca, Loreto y el sur del país, pero también en Lima y el Callao, donde la incidencia ha alcanzado sus niveles más altos en casi dos décadas. Ante esta situación, especialistas como Karla Gaviño advierten sobre la necesidad de “dar la solvencia política, la estabilidad jurídica que permita realmente traer más inversiones”.


En el ámbito educativo, la crisis de infraestructura es crítica, especialmente en el sector rural. Se estima que se requiere una inversión de 99 mil millones de soles para que las escuelas alcancen condiciones básicas, dado que más de la mitad de los colegios en estas zonas necesitan ser reconstruidos desde cero. Esta deficiencia afecta directamente a dos millones de estudiantes concentrados principalmente en la sierra y la selva. Asimismo, el sector salud enfrenta un rezago similar en el primer nivel de atención, donde faltan implementar más de 860 centros médicos para garantizar la cobertura básica de la población y reducir la saturación de los grandes hospitales.


A este panorama se suma una creciente crisis de inseguridad ciudadana. Solo en los primeros meses de 2026 se han registrado cifras alarmantes de homicidios por arma de fuego, superando picos previos pese a los estados de emergencia declarados. La desconfianza ciudadana en la labor policial se sitúa en niveles históricamente bajos, mientras que la delincuencia y la corrupción se mantienen como las principales preocupaciones de la población. El gran desafío de la nueva gestión será integrar estos problemas en un plan de infraestructura y seguridad con visión de largo plazo que, hasta el momento, no ha sido abordado con profundidad en el debate electoral.

Fuente: El Comercio