Sé que ya los tengo hartos, pero así como algunos no me aguantan, yo tampoco puedo seguir soportando el olor de la basura acumulada, especialmente en verano, cuando el calor convierte los residuos en un castigo diario para la nariz. Todo comenzó un 31 de enero, cuando el camión recolector —acompañado de su clásica melodía, esa que funciona como llamado de auxilio para los vecinos— pasó por mi grupo residencial y, acto seguido, desapareció como si nunca hubiera existido. Durante días, la basura se quedó ahí, madurando al sol. Hasta que, hace unos días, el camión reapareció y los vecinos, cual náufragos divisando tierra firme, salieron corriendo detrás de él. El alivio fue inmediato: por fin la basura se iba y el aire volvía a ser respirable.
Sin embargo, el problema persiste. Hay zonas del distrito donde los vecinos solo piden algo tan básico como que el camión de basura pase, por lo menos, una vez por semana. En esta temporada, guardar desperdicios dentro de casa es simplemente insoportable. Ante ello, muchos optan por llevar sus bolsas a los contenedores instalados en distintos puntos del distrito. Paradójicamente, lo que debía ser una solución para mantener la limpieza pública terminó convirtiéndose en una red de focos infecciosos repartidos por todo el lugar.
El 23 de diciembre de 2024, la Municipalidad de Villa El Salvador anunció con bombos y platillos la compra de 20 camiones compactadores, tractocamiones madrina, camiones grúa y 200 nuevos contenedores superficiales. Un anuncio digno de aplausos. Sin embargo, la realidad sobre el terreno demuestra que la situación no ha mejorado de manera sustancial. Cabe recordar, además, que los contenedores son parte de la iniciativa de limpieza pública, con una inversión de S/ 2.870.800. Mucho dinero, pero poco impacto… o al menos, poco olor a solución.
Finalmente, es importante señalar que la acumulación de residuos sólidos representa en 2026 un riesgo crítico para la salud pública. La proliferación de patógenos y vectores convierte a la basura en una amenaza constante. Entre las principales afectaciones se encuentran las enfermedades infecciosas y vectoriales, los problemas respiratorios y las afecciones gastrointestinales. En resumen, no se trata solo de un problema de limpieza, sino de salud pública… aunque por ahora, lo primero que nos enferma es el hedor.