Arpistas, heladeros y pintores de brocha aprovecharon la festividad de Todos los Santos para ofrecer su arte y servicios a las familias que visitaron a sus seres queridos.
En el cementerio Virgen de Lourdes, en Villa María del Triunfo, la música y el comercio se unieron durante el Día de Todos los Santos. Músicos como Vicente Cerrón Porta tocaron a pedido de las familias que acudieron al camposanto. “Nos piden Coca Quintucha, Hay dos caminos, La orquesta. Son temas que son más que nada para las almitas”, comentó. Entre melodías, heladeros y vendedores de dulces recorrieron los pasillos del cementerio ofreciendo sus productos, mientras los visitantes rindieron homenaje a sus difuntos con flores, pintura y comida.
El cementerio de Nueva Esperanza, considerado el más grande del país, recibió a cientos de familias que llegaron desde distintos distritos del sur de Lima para recordar a sus seres queridos. En la Zona Quebrada, Gilmer Fernández, vecino de San Juan de Miraflores, conmemoró el fallecimiento de su padre con música apurimeña. “Era una persona trabajadora, luchadora, que vino de provincia a Lima. Bueno, a mí me dejó a los diez años, y me llevo muchos recuerdos”, contó. Cerca de allí, Lizeth Peña recordó a su suegra Antonia Poma Valverde, “una mujer muy luchadora, dinámica, madre excelente, trabajadora, amorosa, querida por todo el barrio”. Mientras sonaban las melodías y se vendían dulces y helados, los cerros grises del cementerio se llenaron de color y memoria.
Fuente: Lima Conecta