El acoso sexual en espacios públicos continúa siendo una de las expresiones más persistentes de violencia de género en el Perú. Pese a los avances normativos y las campañas de sensibilización, miles de mujeres enfrentan diariamente actos de hostigamiento que vulneran su libertad, dignidad e integridad. Desde miradas lascivas y comentarios obscenos hasta tocamientos indebidos en el transporte público, estas conductas no solo generan miedo e incomodidad, sino que restringen el derecho de las personas, especialmente de las mujeres, a transitar libremente por la ciudad.
La Ley N° 30314 y el Decreto Legislativo 1410 constituyen herramientas legales importantes para prevenir y sancionar el acoso sexual callejero. Sin embargo, su sola existencia no garantiza justicia ni protección efectiva. Aún persisten vacíos en la denuncia, la investigación y la sanción de estos actos, muchas veces minimizados por prejuicios sociales o por la falta de preparación del personal policial y judicial. Por ello, la aplicación firme y sostenida de estas normas resulta indispensable para transformar la cultura de impunidad que normaliza el acoso como parte del “día a día”.
La respuesta estatal ha empezado a fortalecerse con campañas preventivas, capacitaciones policiales y la incorporación de medidas en los planes de gobierno locales. No obstante, estas acciones deben multiplicarse y sostenerse en el tiempo. Los espacios públicos deben convertirse en lugares seguros y libres de violencia, lo que implica una articulación entre el Estado, la sociedad civil y los medios de comunicación para promover el respeto, la empatía y la denuncia oportuna.
Erradicar el acoso sexual en espacios públicos es una tarea colectiva. No basta con indignarse ante los casos más mediáticos: es necesario actuar. Denunciar, intervenir como testigos y educar en igualdad son pasos fundamentales para cambiar una realidad que afecta a miles de personas a diario. La tolerancia cero al acoso debe convertirse en un compromiso nacional, porque solo así construiremos un país donde la libertad de caminar sin miedo sea un derecho garantizado para todos y todas.