¿QUÉ LE EXIGIRÍAS AL PRÓXIMO GOBIERNO PARA RECUPERAR LA SEGURIDAD EN LAS CALLES?

En Villa El Salvador, donde la voz ciudadana suele ser el termómetro más honesto de la realidad nacional, el reclamo se repite con una claridad inquietante: la inseguridad no se combate solo con más presencia policial, sino con leyes que de verdad protejan al ciudadano. En la antesala del debate presidencial del 31 de mayo, entre Keiko Fujimori de Fuerza Popular y Roberto Sánchez de Juntos por el Perú, los vecinos exigen propuestas concretas y no discursos vacíos. El mensaje que deja esta jornada es contundente: la población está cansada de normas que, según su percepción, terminan favoreciendo a la delincuencia y dejando al ciudadano común en una situación de absoluta vulnerabilidad.

Categoria : Editorial
Fecha de publicacion : 22 de mayo de 2026 a las 08:41 a. m.
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Ese malestar no nace del miedo abstracto, sino de hechos concretos. El ministro del Interior, José Zapata, informó ante el Congreso que los homicidios a nivel nacional descendieron en 23 % y las extorsiones en aproximadamente 40 % respecto a mayo de 2025; sin embargo, la cifra de “algo más de 900 homicidios” hasta mayo de 2026 revela que la violencia sigue siendo una herida abierta. Las estadísticas pueden mostrar una mejora relativa, pero no logran despejar la sensación de alarma que domina las calles, sobre todo cuando el transporte urbano se convierte en blanco recurrente de ataques armados.


Basta mirar los nombres para entender la magnitud del problema: Alan Rojas Villacorta, de 47 años, conductor del Consorcio Vía Colonial, murió en el Callao tras un disparo en el pecho; Franklin Fernando Sánchez Watanabe falleció en Comas luego de recibir dos impactos de bala, y una pasajera resultó herida; mientras que Ricardo Mendoza Polo perdió la vida en Ate, víctima de un ataque que, según la Dirincri, respondería a disputas entre bandas criminales por el cobro de cupos. Tres hechos en menos de 24 horas no son un accidente aislado: son la evidencia de un Estado que aún no logra recuperar el control efectivo de sus rutas, sus barrios y su justicia.


Por eso, el próximo debate presidencial no debería girar en torno a frases rimbombantes, sino a reformas verificables: endurecimiento inteligente de la ley, persecución real a las organizaciones criminales, protección a transportistas y una respuesta inmediata frente a la extorsión. Villa El Salvador ha hablado con honestidad: la gente quiere vivir sin miedo, quiere que las denuncias no se archiven en el olvido y que el delito no tenga puerta giratoria. Votar con conciencia, como advierten los propios vecinos, no es una consigna moral: es una necesidad urgente para no seguir lamentando más nombres, más edades truncadas y más cifras que reflejan una violencia que el país ya no puede normalizar.