¿LAS LEYES DEBEN DEFENDER AL BUEN CIUDADANO O AL CRIMINAL?

                            

Categoria : Editorial
Fecha de publicacion : 12 de febrero de 2025 a las 09:13 a. m.
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Prácticamente es mitad de semana y en esta oportunidad vamos a abordar el ámbito legal. Pasa, sucede y acontece que las autoridades decidieron trabajar sus ocho horas con el único fin de aprobar por insistencia la autógrafa de ley que busca restituir la detención preliminar en casos de no flagrancia es un paso necesario para corregir una de las decisiones legislativas más controvertidas de los últimos tiempos.

 Según el código procesal penal, existe flagrancia cuando la realización del hecho punible es actual y, en esa circunstancia, el autor es descubierto o cuando es perseguido y capturado inmediatamente de haber realizado el acto punible o cuando es sorprendido con objetos o huellas que revelen que acaba de ejecutarlo. La Policía detendrá, sin mandato judicial, a quien sorprenda en flagrante delito. De forma digerible es cuando te agarran con las manos en la masa.

Raúl Canelo, decano del Colegio de Abogados de Lima, calificó como un "error gravísimo" la eliminación de esta figura a través de la Ley 32181, un acto que debilitó significativamente las herramientas del sistema judicial para combatir la delincuencia. Este pasaje demuestra la falta de minuciosidad y atención en el proceso legislativo, donde al igual que un contrato, las "letras pequeñas" pasaron desapercibidas, dejando consecuencias terribles para la seguridad y la justicia en el país. 

Por otra parte, prendan las luces rojas porque los padres de la patria han admitido que la eliminación de la detención preliminar se produjo "por error" durante el debate de la Ley 32181. Según el congresista Alejandro Muñante, la derogación del artículo clave no se entendió porque estaba redactada de manera ambigua, lo que abre preguntas sobre la responsabilidad de los legisladores al aprobar normativas con impactos tan significativos. Para concluir, este episodio debería servir como una lección para el Congreso y el Ejecutivo. Los errores, como el que eliminó la detención preliminar, no pueden repetirse.