El incendio que devastó más de un centenar de viviendas en Pamplona Alta, en San Juan de Miraflores, ha vuelto a desnudar una dolorosa realidad: la precariedad en la que viven miles de familias peruanas, la ausencia de planificación urbana y la ineficacia de un sistema de prevención de desastres que actúa más como respuesta tardía que como estrategia anticipada. La tragedia no solo redujo a cenizas hogares y negocios, sino que también arrasó con la esperanza de decenas de personas que, entre lágrimas y escombros, exigen ser escuchadas por un Estado que históricamente ha llegado tarde.
El drama humano trasciende las pérdidas materiales. Historias como la de Gerardo Enciso Herrera, que en su desesperación por huir de las llamas, se fracturó ambas manos, reflejan la magnitud del sufrimiento y la vulnerabilidad de quienes luchan día a día por sobrevivir en zonas de riesgo. A ello se suma la pérdida de animales domésticos, compañeros de vida que también fueron víctimas del fuego. En medio del dolor, las palabras de un niño llamado Thiago al presidente —“no queremos que una persona más muera”— condensan el sentimiento de toda una comunidad que pide, más allá de promesas, seguridad y condiciones dignas para vivir.
La visita del presidente José Jerí y su compromiso con los damnificados representan un gesto importante, pero insuficiente si no se traduce en políticas sostenibles. Las ayudas humanitarias iniciales deben ser acompañadas por un plan real de reconstrucción, reubicación y formalización urbana, con especial atención a la infraestructura eléctrica, el acceso a agua y la capacitación en gestión de riesgos. La tragedia de Pamplona Alta no puede quedar como una anécdota más en la larga lista de emergencias que golpean a los sectores más pobres del país.
Asimismo, desde Radio Stereo Villa en su rol de medio de comunicación informativo y educativo brinda recomendaciones ante un incendio:
1. Mantener la calma y evacuar de inmediato, sin intentar rescatar objetos personales.
2. Llamar al 116 (Bomberos del Perú) y alertar a los vecinos para facilitar la evacuación colectiva.
3. No usar ascensores ni regresar al inmueble hasta que las autoridades lo autoricen.
4. Cubrir nariz y boca con un paño húmedo para evitar inhalar humo tóxico.
5. Desconectar la energía eléctrica y cerrar válvulas de gas si es posible hacerlo con seguridad.
6. Tener siempre un plan familiar de emergencia, con rutas de escape definidas y un botiquín básico a la mano.
7. Participar en simulacros y capacitaciones sobre primeros auxilios y prevención de incendios organizados por la comunidad o Defensa Civil.