EL SILENCIO QUE INCLINA LOS POSTES Y AMENAZA VIDAS EN VILLA EL SALVADOR

         

Categoria : Editorial
Fecha de publicacion : 07 de octubre de 2025 a las 10:11 a. m.
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Una vez más, Villa El Salvador se convierte en escenario del abandono institucional. Los vecinos del grupo 13, en el sector 2, y los del Óvalo Oasis, viven bajo la amenaza de postes inclinados que podrían caer en cualquier momento. Las imágenes son claras y alarmantes: estructuras agrietadas, cables expuestos, fierros oxidados y un peligro latente que se mantiene por meses. No se trata de un hecho aislado, sino de una muestra del abandono con que se gestiona la infraestructura pública en uno de los distritos más populosos y activos de Lima Sur.

El peligro no solo está en el concreto que podría desplomarse, sino en la indiferencia que se establece más firme que cualquier poste. Vecinos, comerciantes y transportistas han advertido reiteradamente del riesgo, mientras que las empresas responsables —de telefonía y electricidad— y las autoridades municipales se pasan la responsabilidad sin ofrecer una solución efectiva. ¿Cuántos reportes, llamadas o denuncias son necesarias para que se actúe antes de que ocurra una tragedia? La prevención, en este caso, parece ser una palabra vacía.

La escena se repite con preocupante frecuencia: estructuras deterioradas que solo reciben atención cuando el daño es irreversible. Es indignante que en pleno siglo XXI la seguridad ciudadana dependa de la presión vecinal y no de una gestión eficiente. Si los organismos de control y fiscalización cumplieran con su deber, estos incidentes no serían parte del paisaje urbano. En cambio, la falta de mantenimiento y la ausencia de fiscalización dibujan una ciudad que se sostiene, literalmente, por cables a punto de romperse.

Villa El Salvador no merece vivir con el miedo de que un poste se convierta en símbolo de tragedia anunciada. Este problema exige acción inmediata, coordinación institucional y rendición de cuentas. No basta con cercar las zonas ni emitir comunicados: se requiere voluntad política y responsabilidad empresarial. Cada día que pasa sin intervenir es un día en que la vida de los vecinos corre peligro. Esperemos que la próxima noticia no sea el colapso de un poste, sino el despertar de las autoridades ante una amenaza que todos, menos ellas, ya ven venir.