RUMBO AL 2026: LA CARRERA ELECTORAL YA COMENZÓ.

En Perú, las elecciones generales de 2026 generan expectativas, pero también desconfianza hacia quienes buscan el poder. Muchos ciudadanos sienten que sus representantes no los reflejan y asocian el gobierno con corrupción y abandono.

Lima
Categoria : Nacional
Fecha de publicacion : 24 de mayo de 2025 a las 09:16 a. m.
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Fuente : Foto/Difusión

Políticos calientan motores para las nuevas elecciones.

Por: Jennifer de la Cruz.

En Perú, las elecciones generales de 2026 generan expectativas, pero también desconfianza hacia quienes buscan el poder. Muchos ciudadanos sienten que sus representantes no los reflejan y asocian el gobierno con corrupción y abandono. Frente a esta realidad, es importante conocer el contexto electoral que enfrentamos.

Actualmente, hay 43 partidos políticos inscritos en el Registro de Organizaciones Políticas (ROP) del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), lo que marca un récord histórico en el Perú. Las próximas elecciones contarán con la mayor participación de partidos en la historia del país, superando ampliamente los 23 partidos que estuvieron habilitados en los comicios de 2021. Esta cifra representa casi el doble, reflejando un crecimiento sin precedentes en la oferta política nacional.


Calendario electoral en marcha

El siguiente paso en el calendario electoral es la inscripción de alianzas electorales, cuyo plazo vence el 1 de agosto, según la Ley 32258. Las organizaciones políticas ya pueden presentar sus solicitudes, y el JNE tendrá hasta 30 días para evaluarlas.

Es importante recordar que, una alianza electoral es un acuerdo temporal entre dos o más partidos para participar juntos en una elección. No implica fusión ni la desaparición de los partidos; cada uno mantiene su identidad, pero compiten como una sola opción con un nombre y símbolo común. Tras las elecciones, pueden continuar como alianza o disolverse.

La fecha clave para conocer las listas oficiales de candidatos al Congreso, la presidencia y el Parlamento Andino es el 11 de febrero de 2026, según el cronograma del JNE. A partir de ahí, se resolverán tachas y apelaciones hasta el 14 de marzo, cuando quedarán inscritas las candidaturas definitivas. Las elecciones se realizarán el 12 de abril (primera vuelta) y el 7 de junio (segunda vuelta).

Los mismos rostros, nuevas estrategias

Según la revista, Actualidad Gubernamental, la actual oferta partidaria incluye a agrupaciones políticas como Fuerza Popular, Acción Popular, Somos Perú, Juntos por el Perú, Alianza para el Progreso, Perú Libre y Avanza País, todas con presencia activa e influencia en el Congreso de la República. 

Asimismo, indica que, se han reincorporado el Frente Popular Agrícola Fía del Perú (Frepap), el Partido Popular Cristiano (PPC) y el Partido Aprista Peruano (Apra), tras recuperar su inscripción ante el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). Estas organizaciones habían perdido su registro por no superar la valla electoral en procesos previos, pero han vuelto a cumplir con los requisitos exigidos para participar en las elecciones de 2026.

El experto Jorge Jáuregui alerta que, tener una amplia oferta electoral no representa un problema por sí solo; la preocupación radica en que muchas de estas agrupaciones carecen de transparencia y de mecanismos efectivos para fomentar la participación ciudadana,“ la verdadera esencia de una democracia representativa es que los ciudadanos puedan ejercer control sobre quienes eligen, por ejemplo, participando en elecciones primarias. Sin embargo, cuando hay una gran fragmentación del sistema partidario, ese poder de control ciudadano se debilita”, señala.


¿Renovación o reciclaje político?


El informe "Partidos como cancha", del Instituto de Estudios Peruanos (IEP), señala que muchos partidos nuevos están liderados por políticos con experiencia, lo que refleja un reciclaje más que una renovación real. El politólogo Paolo Sosa aclara que no son agrupaciones completamente outsiders, sino que integran figuras ya conocidas. Añade que será clave distinguir entre partidos con mayor grado de novedad y aquellos con líderes reciclados. Sin embargo, advierte que incluso los partidos tradicionales enfrentan deslegitimación por su vínculo con el Congreso.


Sosa señala que partidos como el Morado, Ahora Nación y Progresemos no descartan formar alianzas y que esto reduciría la fragmentación electoral y ayudaría a evitar a los partidos a perder su inscripción ante el JNE.

Asimismo, indica que el objetivo de muchas agrupaciones sigue siendo acceder al Congreso, no a la presidencia. Si las 43 organizaciones compiten por separado, advierte, el escenario sería “una pesadilla para los electores” por la confusión y el bajo respaldo a los candidatos. Además, organizar debates y promover propuestas sería logísticamente complicado. Por su parte, Jorge Jáuregui destaca que, pese al contexto, un voto informado y racional puede fortalecer la democracia.

¿Cómo estamos?

Actualmente, bajo el régimen de Dina Boluarte, la democracia en el Perú se encuentra gravemente debilitada. Esto se debe principalmente a la insistencia de la presidenta por mantenerse en el cargo, a pesar de las masivas movilizaciones en su contra, que dejaron un saldo de 50 peruanas y peruanos asesinados entre diciembre de 2022 y marzo de 2023 en diversas regiones del país, manteniendo así un gobierno considerado ilegítimo por muchos.

Además, para silenciar las voces críticas y disidentes, tanto el Ejecutivo como el Legislativo han impulsado leyes que perjudican a la población y favorecen intereses políticos cuestionables. En este contexto, se han vulnerado derechos fundamentales, y la represión y el castigo injusto se han convertido en herramientas frecuentes del régimen.

Este escenario plantea un grave desafío para la recuperación democrática del país, que requiere una urgente reflexión sobre la necesidad de un gobierno que respete la voluntad popular, garantice el ejercicio pleno de los derechos humanos y fomente la participación activa y crítica de la sociedad en la construcción del futuro del Perú.

Medios y ciudadanía: el rol crucial 

Frente a un nuevo proceso electoral y un gobierno profundamente deslegitimado, se vuelve fundamental el rol activo de los medios de comunicación y de la sociedad civil en la construcción de una ciudadanía más informada y crítica. Existe una tarea urgente: promover una cultura de participación consciente y responsable en las elecciones generales, que vaya más allá del acto de votar.

Los medios deben asumir un compromiso con la veracidad, la investigación rigurosa y la pluralidad de voces, ofreciendo a la población herramientas para analizar propuestas, antecedentes y la viabilidad de los planes de gobierno. A su vez, la sociedad civil —organizaciones, colectivos, instituciones educativas y ciudadanía organizada— tiene el desafío de generar espacios de diálogo, formación política y vigilancia activa durante todo el proceso electoral.

En un contexto de alta fragmentación partidaria y desconfianza generalizada, es esencial fortalecer el vínculo entre la ciudadanía y la democracia, reivindicando el voto como una herramienta de transformación y no solo como una obligación. Solo así se podrá aspirar a un proceso electoral que no solo sea legítimo en lo formal, sino también representativo y orientado al bien común.

Votar con responsabilidad: una decisión que sí importa

Elegir a nuestros próximos representantes no es un tema ajeno ni lejano: nos concierne a todos. Las decisiones que tomen el nuevo Congreso y el próximo gobierno afectarán directamente nuestra vida cotidiana —desde la educación de nuestros hijos y el acceso a la salud, hasta la seguridad, el empleo y la protección del medio ambiente—. Por eso, no se trata solo de votar, sino de hacerlo de manera consciente, informada y responsable.

Antes de decidir tu voto, investiga quiénes son los candidatos, qué propuestas presentan y si sus trayectorias demuestran coherencia, transparencia y compromiso con los valores democráticos. No te dejes llevar por promesas vacías, eslóganes o el rechazo a otros: elige a quienes realmente estén preparados para construir un país más justo, inclusivo y sostenible.

Tu voto no es solo un derecho: es una herramienta de cambio. Participar activamente en este proceso es una forma de asumir tu rol como ciudadano. El futuro del país no se decide solo en las urnas, pero empieza ahí.