Puentes oxidados y muros de contención debilitados en Chosica y Chaclacayo generan alarma entre vecinos, mientras alcaldes exigen la declaratoria de emergencia.
Un recorrido realizado por El Comercio en Lima Este reveló el estado deficiente de la infraestructura vial y de protección ante el aumento del caudal del río Rímac y la activación de quebradas. En Lurigancho-Chosica, el puente San Roque presenta planchas metálicas carcomidas por el óxido y huecos en su base, mientras que el puente Los Girasoles en Chaclacayo muestra desniveles e inclinaciones visibles. Esta situación de vulnerabilidad persiste a pesar de que varios distritos de la zona ejecutaron casi la totalidad de su presupuesto destinado a la gestión de riesgos durante el año 2025.
La preocupación de los residentes se agrava por la demora en las obras definitivas. Alejandra Zapata, vecina de Chaclacayo, criticó la falta de comunicación oficial sobre la construcción de muros o mallas, cuestionando: “¿Eso es todo? ¿Eso protegerá a miles de vecinos frente a los desastres?”. Por su parte, el alcalde de Chosica, Oswaldo Vargas, informó que el caudal del río Rímac aumentó cerca de 40 m³ por segundo y que las lluvias en las partes altas ya están en nivel 3, lo que ha provocado huaicos que amenazan con descender hacia las zonas urbanas.
Ante este escenario, los burgomaestres de Lima Este y Huarochirí solicitaron al Gobierno Central la declaratoria de emergencia para agilizar el acceso a maquinaria pesada y recursos. El alcalde de Santa Eulalia, Luis Ñahuis, señaló que cada año se invierte dinero solo en recuperación y no en soluciones definitivas, sentenciando que: “esa no es la solución al problema”. Los alcaldes coinciden en que la burocracia y la falta de presupuesto específico limitan su capacidad de respuesta, obligándolos a utilizar fondos destinados a otros proyectos para atender las urgencias climáticas.
Fuente: El Comercio