Se promueve la formalización de ambulantes mediante la autorización de módulos estacionarios personalizados, en cumplimiento de la Ordenanza 1787.
Cerca a las estación del tren de Villa María del Triunfo, Máximo C. Palma ofrece desayunos para tomar en la acera o para llevar: pan con palta, emoliente y, sobre todo, la quinua que prepara junto a su esposa en las madrugadas frías. Cada año, con la renovación del permiso, Máximo y los demás vendedores autorizados reciben capacitaciones sobre la calidad, la seguridad, la higiene, las condiciones de trabajo y la sanidad.
Pero él considera que el Gobierno peruano podría hacer más por promover autorizaciones. “Es bueno unirse como una sola fuerza. También diría: si el Estado nos apoyara, formalizaríamos más”, reflexiona. Asimismo, considera que la formalidad les debería traer mayores beneficios, ya que los vendedores pagan unos 300 soles al año, además de una cuota por ocupación de la avenida. “No tenemos una asociación que vaya a fondo (...). Quisiéramos tener, más que todo, un seguro de salud. Nosotros solo contamos con SIS”, señaló.
Fuente: Lima Conecta