A pocos días de que el Congreso decida si otorga el voto de confianza al Gabinete encabezado por Eduardo Arana, la incertidumbre sigue marcando el escenario político. Las principales bancadas aún no confirman su respaldo, dejando en el aire la continuidad del primer ministro.
A pocos días de que el Congreso decida si otorga el voto de confianza al Gabinete encabezado por Eduardo Arana, la incertidumbre sigue marcando el escenario político. Las principales bancadas aún no confirman su respaldo, dejando en el aire la continuidad del primer ministro. El pasado lunes 2 de junio, Arana, acompañado por la presidenta Dina Boluarte, inició una ronda de reuniones con las bancadas parlamentarias con el objetivo de sumar apoyos de cara a la crucial votación del próximo jueves 12.
La primera reunión fue con Honor y Democracia, donde las críticas dominaron el diálogo. Según el congresista Héctor Acuña, el encuentro de casi tres horas se dividió entre la exposición de planes de los ministros y los “reclamos” de los legisladores, quienes señalaron múltiples deficiencias. Acuña comparó la gestión de Arana con la de su antecesor Gustavo Adrianzén, indicando que no percibe cambios sustanciales. Además, cuestionó el nombramiento de Raúl Pérez-Reyes como ministro de Economía, calificándolo como una “premiación indebida”.
Somos Perú, por su parte, condicionó su voto al cumplimiento de sus propuestas. Los congresistas Héctor Valer y José Jerí Oré destacaron la apertura del Ejecutivo, pero enfatizaron que no darán un “cheque en blanco”. Jerí fue enfático en señalar que su bancada exigirá acciones concretas, no discursos, y que están dispuestos a votar en contra si sus planteamientos no son considerados.
Otras bancadas como Avanza País y Renovación Popular tampoco han definido su voto y mantienen una postura de evaluación hasta escuchar la presentación de Arana ante el Congreso. En contraste, Podemos Perú y la bancada Socialista rechazaron reunirse con el Ejecutivo, acusando a Boluarte de buscar prebendas políticas y calificando al gobierno de ilegítimo y corrupto. Con este panorama dividido, el Gabinete Arana enfrenta una prueba decisiva que podría sellar su destino político.