El asesinato de Nancy Valdez, de 37 años, a manos de su expareja en Villa María del Triunfo ha generado una ola de indignación entre su familia, organizaciones feministas y vecinos del distrito.
El asesinato de Nancy Valdez, de 37 años, a manos de su expareja en Villa María del Triunfo ha generado una ola de indignación entre su familia, organizaciones feministas y vecinos del distrito. La víctima, que había denunciado episodios de violencia reiterada, contaba con medidas de protección dictadas por el sistema judicial. Sin embargo, estas resultaron ineficaces para evitar su feminicidio, lo que ha desatado cuestionamientos sobre la real capacidad del Estado para proteger a las mujeres en situación de riesgo.
Nancy denunció agresiones físicas y psicológicas desde hace meses. Su expareja, Arturo, incluso intentó asfixiarla y atacarla con un cuchillo, hechos por los cuales se emitieron salvaguardias legales. No obstante, las presiones económicas y la manipulación emocional del agresor la llevaron a retomar el contacto, situación que desembocó en su trágico final. Días antes del crimen, su familia perdió contacto con ella, ya que Arturo habría tomado su celular y suplantado su identidad para evitar sospechas. La confirmación del feminicidio se dio tras una denuncia por desaparición.
El caso de Nancy no es un hecho aislado. Solo en 2024, al menos cinco mujeres fueron asesinadas pese a tener medidas de protección vigentes. Diversas organizaciones de derechos humanos han advertido sobre la falta de seguimiento efectivo, ausencia de vigilancia policial y escasa articulación entre autoridades y redes comunitarias. Estas deficiencias estructurales hacen que muchas órdenes judiciales queden solo en el papel, sin traducirse en acciones concretas de resguardo.
La familia de Nancy exige justicia y pide cadena perpetua para el agresor, mientras su comunidad organiza vigilias y marchas para visibilizar el caso. El feminicidio ha vuelto a poner sobre la mesa la urgencia de reformar los mecanismos de protección a víctimas de violencia de género, que hoy fallan en lo más crucial: salvar vidas.