El exprimer ministro Gustavo Adrianzén se reunió con la presidenta Dina Boluarte el pasado lunes 26 de mayo en Palacio de Gobierno, en medio de versiones que apuntan a su eventual nombramiento como representante del Perú ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El exprimer ministro Gustavo Adrianzén se reunió con la presidenta Dina Boluarte el pasado lunes 26 de mayo en Palacio de Gobierno, en medio de versiones que apuntan a su eventual nombramiento como representante del Perú ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Según el registro oficial de visitas, el encuentro se llevó a cabo entre las 10:18 a. m. y las 10:52 a. m., lo que alimenta las especulaciones sobre su regreso al Ejecutivo en un cargo diplomático clave.
Este miércoles 28, el Consejo de Ministros con participación de la mandataria tiene previsto discutir un “proyecto de resolución suprema” que contempla un nombramiento en el exterior. En una primera versión del acta oficial, publicada por la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), se mencionaba explícitamente a Adrianzén como el candidato propuesto por la Cancillería. Sin embargo, esa versión fue modificada y ahora el documento omite su nombre, aunque mantiene el tema en agenda.
La omisión ha despertado interrogantes sobre si el Gobierno ya tomó una decisión o si opta por manejar el anuncio con cautela. Además de Adrianzén, también ha sido mencionado el nombre del exministro Julio Demartini como posible designado. La confirmación oficial podría llegar esta tarde a través del canciller Elmer Schialer, quien ofrecerá una conferencia de prensa al término del Consejo de Ministros.
De concretarse, el retorno de Adrianzén marcaría una tendencia en el Gobierno de Boluarte de reincorporar a exministros, muchos de ellos cuestionados, en nuevos roles dentro del aparato estatal. Ejemplos recientes son los de Juan José Santiváñez, actualmente en Palacio de Gobierno con un salario de más de S/17 mil, y Leslie Urteaga, quien tras dejar el Ministerio de Cultura, volvió como titular del Midis. La estrategia evidencia un patrón de reciclaje político que genera preocupación en sectores críticos al régimen.