El 14 de mayo, la presidenta Dina Boluarte presentó al abogado Eduardo Arana como el nuevo presidente del Consejo de Ministros. Exministro de Justicia y rostro cercano al Ejecutivo, Arana liderará el gabinete tras la salida de Gustavo Adrianzén.
El 14 de mayo, la presidenta Dina Boluarte presentó al abogado Eduardo Arana como el nuevo presidente del Consejo de Ministros. Exministro de Justicia y rostro cercano al Ejecutivo, Arana liderará el gabinete tras la salida de Gustavo Adrianzén. Sin embargo, su designación ha generado preocupación por los antecedentes que arrastra desde su paso por distintas entidades del Estado.
Eduardo Arana llega al cargo con un perfil técnico en el ámbito jurídico, pero con un historial polémico. Durante su gestión en el Ministerio de Justicia, enfrentó una crisis carcelaria que derivó en fugas como la del penal de Lurigancho y Maranguita. Su respuesta tardía y la falta de resultados concretos en el descongestionamiento penitenciario provocaron críticas desde el Congreso, donde ya se había iniciado una moción de censura en su contra.
Además, un reportaje de Cuarto Poder reveló más de 180 comunicaciones entre Arana y César Hinostroza, exjuez prófugo implicado en el caso “Los Cuellos Blancos del Puerto”. También se le vincula a Walter Ríos, otro actor clave en esa red de corrupción judicial, y está siendo investigado por presunto tráfico de influencias. Pese a negar irregularidades, el ruido alrededor de sus vínculos persiste.
La designación de Arana también expone las negociaciones políticas entre Fuerza Popular y Alianza para el Progreso, bancadas que habrían respaldado su nombramiento para evitar nuevas fricciones con el Ejecutivo. Sin embargo, la inclusión de figuras polémicas como César Sandoval en el nuevo gabinete ya ha provocado tensiones incluso dentro del partido de César Acuña.
Con un entorno político fragmentado y su nombre bajo la lupa, Eduardo Arana arranca su gestión como premier no con respaldo unánime, sino con serias dudas sobre su idoneidad. En un contexto marcado por la inseguridad, la inestabilidad institucional y la desconfianza ciudadana, el nuevo jefe de gabinete arrastra un pesado equipaje.