Así
lo sostiene Marcelo Cornejo Mena, presidente fundador de CAENE. Además,
menciona que el Estado debe priorizar una política nacional de formalización
que articule los esfuerzos de los distintos niveles de gobierno, academia y
sector privado.
Según el Instituto Nacional de
Estadística e Informática (INEI), más del 70% de la Población Económicamente
Activa (PEA) trabaja en condiciones informales, sin acceso a derechos laborales
ni seguridad social. En ese sentido, Marcelo Cornejo Mena, presidente fundador
de CAENE Educación Ejecutiva, señala que
“esta situación no solo limita la calidad de vida de millones de peruanos, sino
que también debilita la base fiscal del país y frena la productividad. Reducir
la informalidad laboral es clave para construir un país más competitivo, justo
y sostenible. Apostar por la formalización es apostar por el desarrollo del
Perú”.
Asimismo, sostiene que uno de los
principales factores que perpetúan la informalidad es la rigidez normativa. “Muchos emprendedores perciben el proceso
de formalización como costoso, complejo y poco transparente. Además, la baja
educación financiera y la limitada fiscalización en ciertas regiones hacen que
la informalidad se mantenga como una opción viable, pese a sus consecuencias
negativas a largo plazo”, explica.
Por
ello, Cornejo afirma que, frente a este panorama, se requiere un enfoque
integral. “No basta con aumentar la
fiscalización; es necesario simplificar los trámites, reducir los costos de
entrada a la formalidad y ofrecer incentivos claros (…) El Estado también debe
priorizar una política nacional de formalización que articule los esfuerzos de
los distintos niveles de gobierno, academia y sector privado. La
formalización no puede ser vista como un castigo, sino como una vía para
acceder a mejores oportunidades, protección social y financiamiento”,
puntualiza.
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Fuente: Perú 21