La minería desempeñó un papel fundamental gracias al aumento en los precios y la producción de cobre, lo que contribuyó a estabilizar el tipo de cambio y contener la inflación.
El Perú cerró el 2024 con un crecimiento económico del 3.1 %, según el Banco Mundial, marcando una recuperación tras los desafíos del 2023. Este avance fue impulsado por un mayor consumo interno, inversiones en proyectos emblemáticos y exportaciones sólidas. Entre los hitos destacaron la entrada en operación del Puerto de Chancay y la ampliación del Aeropuerto Jorge Chávez, que fortalecieron la posición del país como un hub logístico regional, incrementando la capacidad de exportación en hasta un 20 %. "Estas infraestructuras diversifican nuestra actividad comercial y consolidan el rol estratégico del Perú en la región", explicó Juan Carlos Ocampo, economista de la Universidad Privada del Norte.
La minería desempeñó un papel fundamental gracias al aumento en los precios y la producción de cobre, lo que contribuyó a estabilizar el tipo de cambio y contener la inflación. Otros sectores como la pesca crecieron más del 20 % por condiciones climáticas favorables, mientras que proyectos como la Línea 2 del Metro de Lima generaron empleo y sentaron bases para la competitividad futura. Sin embargo, Ocampo advirtió que es necesario diversificar las fuentes de ingreso para reducir la dependencia de los ciclos de precios altos. Para el 2025, se proyecta un crecimiento cercano al 3 %, sostenido por obras regionales, expansión del sector agroexportador y nuevos tratados comerciales. “Evitar medidas populistas y gestionar eficientemente las finanzas públicas será clave para mantener esta trayectoria positiva”, concluyó el economista.