Veinte trabajadores de una mina
formal fueron asesinados en La Libertad, mientras grupos ilegales buscan
controlar zonas productivas. Autoridades acusan infiltración en instituciones.
La
minería ilegal intensificó su ofensiva contra empresas formales con un ataque
que dejó veinte trabajadores muertos en la mina Poderosa, en La Libertad. Según
analistas, estos hechos forman parte de una estrategia del crimen organizado
para controlar territorios y debilitar al Estado. "Buscan aterrorizar a la población, infiltrarse en la democracia
y operar con impunidad", denunció Giancarlo Peralta, especialista en
seguridad.
La
presidenta Dina Boluarte prometió acciones contundentes: "No hay espacio para la minería ilegal". Sin embargo, se
cuestiona la inacción de prefectos regionales, especialmente en Apurímac y
Arequipa, donde también se registraron enfrentamientos mortales. "Algunas autoridades estarían
coludidas con estos grupos", agregó Peralta. Los gremios mineros
exigen mayor coordinación entre el gobierno central y las regiones para frenar
la violencia.
El
modus operandi incluye incendios a campamentos, amenazas a comunidades y
presunto financiamiento a partidos políticos. "Es una réplica de las tácticas subversivas de los 80",
señaló un informe del sector. Expertos advierten que, de no actuar, la minería
ilegal podría consolidar "zonas liberadas" y erosionar la democracia
mediante el control electoral.
Fuente: El Montonero