Analistas económicos urgen al Ejecutivo a priorizar obras de prevención física tras el cierre de la jornada electoral.
El término del escrutinio oficial de la segunda vuelta presidencial traslada la atención de los agentes económicos hacia los frentes de vulnerabilidad ambiental y sostenibilidad productiva del territorio nacional. Los últimos reportes de la administración climática internacional (NOAA) advierten sobre un claro punto de inflexión oceanográfico que eleva la probabilidad de ocurrencia de un Fenómeno de El Niño global a niveles superiores al 90 % para el cierre del año 2026, con proyecciones que se desplazan de forma progresiva hacia magnitudes severas. Al respecto, los modelos técnicos del sistema CFSv2 prevén anomalías térmicas en la superficie del mar de hasta 3.5 °C en la región Niño 3.4. En paralelo, el comité multisectorial del ENFEN mantiene vigente la alerta por El Niño Costero, desplazando sus escenarios desde niveles cálidos débiles hacia rangos moderados para el segundo semestre de 2026 e inicios de 2027.
La relevancia de estas variables radica en su impacto directo sobre el Producto Bruto Interno (PBI), dado que las alteraciones climáticas actúan como un choque recesivo para la agricultura, la pesca y el comercio local. Estimaciones del Banco Central de Reserva (BCRP) recuerdan que el episodio de 1983 restó 4.1 puntos porcentuales al crecimiento del país, mientras que las crisis de 1998, 2017 y 2023 sustrajeron 1.7, 0.8 y 1.1 puntos respectivamente al desempeño económico general. Ante este panorama, analistas financieros como David Tuesta remarcan que la contención de daños estructurales dependerá de la celeridad con la que el nuevo gobierno asuma las tareas de mitigación física, afirmando: “Ya pasadas las elecciones, la verdadera tarea empieza ahora: acelerar obras de prevención, descolmatar ríos y quebradas, reforzar puentes y carreteras, proteger infraestructura crítica y fortalecer los sistemas de alerta temprana”.
Fuente: Perú 21