Braulio Villaraña Opari, emprendedor dedicado a la comercialización de artículos para fiestas y celebraciones, resalta que el esfuerzo constante, la formalización y la sana competencia son claves para mantener un negocio familiar a lo largo del tiempo.
Con varios años dedicados al rubro de la piñatería, Braulio Villaraña Opari continúa impulsando un negocio heredado de sus padres y que hoy sostiene junto a su familia. El emprendedor señala que el camino no ha sido sencillo debido a los gastos y responsabilidades que implica mantener un establecimiento formal, pero destaca que el trabajo constante le permite generar ingresos para el sustento diario. “Siempre hay dificultades porque no es fácil. Siempre luchando al lado con mis hijos para tener siquiera algo con que sustentar el día a día”, afirma.
Desde su experiencia, Villaraña considera que la formalización brinda confianza a los clientes y permite ofrecer mayores garantías en la atención y los productos. Asimismo, asegura que la competencia beneficia a todos los emprendedores al impulsar una mejor oferta para el público. Su negocio ofrece piñatas, juguetes, globos y diversos artículos para celebraciones, una actividad que mantiene demanda durante todo el año.
Fuente: Lima Conecta