La pareja de esposos renunció a sus empleos anteriores para fundar un negocio que hoy forma parte de una red de respaldo en el sector.
Luis e Iris decidieron emprender hace seis años en el rubro de la construcción, inspirados por la trayectoria de los padres de Luis en el mismo sector. Para materializar este sueño, él dejó su emprendimiento de fabricación de muebles mientras que ella renunció a su puesto como cajera en un supermercado, superando el temor inicial de abandonar la estabilidad laboral. En sus comienzos, operaban en un local que les resultaba demasiado grande para la escasa mercadería que poseían, llegando a registrar la venta de un solo producto durante su primera jornada de atención al público.
La perseverancia del equipo familiar permitió que el negocio prosperara, especialmente durante la crisis sanitaria, periodo en el que lograron captar a nuevos clientes y maestros de obra. Luis recordó que “al principio fue duro; empezamos con cuarenta bolsas de cemento y nos demoramos en venderlas; pero con la pandemia todo mejoró” gracias a la disponibilidad del establecimiento. Actualmente, la ferretería cuenta con el respaldo de la red Progresol y ha permitido que la pareja financie la educación de sus hijos, consolidándose mediante una estrategia basada en la rapidez del servicio y precios competitivos.
Fuente: Trome