El proceso electoral del pasado 12 de abril ha dejado una estela de cuestionamientos, tensiones políticas y una creciente desconfianza ciudadana, especialmente en sectores de Lima Sur. Así lo analizó el antropólogo y analista político Eduardo Ballón en entrevista con el programa ´Diálogo Ciudadano´, donde señaló que lo ocurrido no puede entenderse como un hecho aislado, sino como parte de una crisis más amplia del Estado peruano.
El proceso electoral del pasado 12 de abril ha dejado una estela de cuestionamientos, tensiones políticas y una creciente desconfianza ciudadana, especialmente en sectores de Lima Sur. Así lo analizó el antropólogo y analista político Eduardo Ballón en entrevista con el programa ´Diálogo Ciudadano´, donde señaló que lo ocurrido no puede entenderse como un hecho aislado, sino como parte de una crisis más amplia del Estado peruano.
Ballón propuso dividir el análisis en dos dimensiones: el desarrollo del proceso electoral y los resultados. En el primer aspecto, apuntó directamente a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) como foco de críticas, recordando que días antes de la elección ya se habían sembrado dudas sobre un supuesto fraude, particularmente desde el entorno del candidato Rafael López Aliaga. A ello se sumaron cuestionamientos sobre la contratación de una empresa encargada de la distribución del material electoral, la cual arrastraba antecedentes de incumplimientos.
El día de la votación, las irregularidades se hicieron más visibles. La demora en la entrega de material electoral en diversas mesas, especialmente en el sur de Lima, impidió la instalación oportuna de centros de votación. En paralelo, se desencadenó una serie de situaciones en cadena: denuncias formales de fraude, anuncios de investigaciones por parte de la Junta Nacional de Justicia (JNJ), acciones legales contra autoridades electorales e incluso la intervención policial en oficinas de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), todo en un lapso menor a seis horas.
A pesar de este escenario, el analista fue enfático en señalar que, si bien existen fallas administrativas graves, no hay pruebas que sustenten una denuncia de fraude electoral. En ese sentido, calificó las acusaciones como irresponsables y peligrosas, al considerar que alimentan la polarización y pueden incentivar la violencia. Asimismo, advirtió sobre un trato desigual en el discurso político, donde ciertas protestas son criminalizadas dependiendo de su origen.
En cuanto a los resultados, Ballón destacó una alta participación ciudadana, pese a los inconvenientes logísticos. Subrayó que el electorado expresó un claro rechazo a lo que denominó una “coalición autoritaria” en el Congreso de la República, ya que las fuerzas vinculadas al actual Parlamento no habrían superado el 30% de los votos. Esto se traduce, según indicó, en la desaparición o debilitamiento de varios partidos tradicionales como Alianza para el Progreso (APP), Podemos Perú, Avanza País y otros.
Finalmente, el especialista advirtió que el país enfrenta un escenario de alta polarización política y territorial. Mientras Keiko Fujimori consolida una base electoral con proyección a segunda vuelta, figuras como Rafael López Aliaga mantienen un respaldo concentrado en Lima. En tanto, sectores de izquierda capitalizan el voto de regiones históricamente postergadas, reflejando un creciente sentimiento anti-centralista. Para Ballón, el desenlace del proceso electoral dependerá no solo de los resultados oficiales, sino de la capacidad del sistema político para recuperar la confianza ciudadana antes del 28 de julio.