Interpelaciones, censuras, cuestión de confianza y aprobación de proyectos marcarán el rol de los 130 diputados que asumirán funciones en el esquema bicameral.
Con el retorno del Congreso bicameral, la Cámara de Diputados se perfila como una pieza clave del sistema político peruano. Desde 2026, sus 130 integrantes asumirán un rol determinante en la fiscalización del presidente de la República y del Consejo de Ministros. Según el portal Ante Todo Ciudadanos, los diputados pueden ejercer la “fiscalización del Ejecutivo, pueden interpelar y censurar a los ministros de Estado”, mecanismos que obligan a los titulares de cartera a rendir cuentas ante el Pleno y, en caso de censura, a dejar el cargo.
A este rol se suma la potestad de otorgar o negar la cuestión de confianza. Según la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), corresponde a la Cámara de Diputados “otorgar o rechazar la confianza planteada por iniciativa ministerial”, una herramienta que permite al gabinete solicitar respaldo político para continuar con políticas o programas. Este mecanismo puede contribuir a la gobernabilidad si se orienta al diálogo, pero también convertirse en un foco de tensión cuando se utiliza como arma de presión entre poderes.
En paralelo, la Cámara de Diputados asumirá un papel determinante en la calidad de las leyes. La ONPE precisa que este órgano tiene la función de “aprobar las propuestas normativas que serán enviadas al Senado, conforme a su reglamento”. Es decir, los diputados serán el primer gran filtro: deberán debatir, modificar y votar los proyectos antes de que pasen a la Cámara Alta. El desafío no será producir más normas, sino asegurar que cada iniciativa responda a problemas reales, tenga sustento técnico y genere mejoras concretas en la vida de los ciudadanos.
Fuente: Ante todo Ciudadanos, ONPE y Congreso