La inclusión de mujeres en puestos directivos puede elevar la productividad de la cadena de valor del sector hasta en un 6 %.
En el sector construcción del Perú, la participación femenina se mantiene en niveles críticos, con menos del 7 % de la fuerza laboral total y apenas un 2.5 % en puestos de liderazgo. Sin embargo, diversos estudios de gestión indican que integrar mujeres en los equipos de obra y administración no es solo un tema de equidad, sino una estrategia financiera que mejora la transparencia y el cumplimiento de normas. La visión pragmática del sector sugiere que la diversidad en el liderazgo permite reducir riesgos operativos y aumentar la confianza de los inversionistas tanto en el ámbito público como en el privado.
La incorporación de talento femenino garantiza una mayor fiscalización y control en los procesos, factores determinantes para evitar sobrecostos y retrasos en los cronogramas de obra. Se estima que los equipos diversos elevan la productividad hasta en un 6 % a lo largo de la cadena de valor, generando proyectos de mayor calidad y mayor rentabilidad para las empresas. Esta reserva de talento calificado representa una oportunidad para fortalecer la institucionalidad de la industria, asegurando un rigor técnico invaluable en la ejecución de infraestructura compleja en todo el territorio nacional.
El llamado a los gremios empresariales y al Estado es a considerar el perfil de las profesionales de la construcción como una inversión estratégica para el desarrollo del país. La gestión con enfoque de género aporta un rigor necesario en el cumplimiento de estándares técnicos y éticos, lo cual es fundamental para el éxito de las concesiones y proyectos de gran envergadura. El sector debe reconocer que la inclusión de mujeres en la construcción es la clave para un futuro más transparente, eficiente y, sobre todo, rentable para la economía peruana.
Fuente: Chimbote en Línea