El viaducto elevado de 983 metros busca eliminar el cuello de botella en La Molina; sin embargo, expertos advierten que la obra podría no ser una solución integral.
El Fondo Metropolitano de Inversiones (Invermet) anunció que este lunes 26 de enero se dará inicio a una marcha blanca del plan de desvío vehicular en la avenida Javier Prado, previa a la construcción del proyecto Vía Rápida Javier Prado Frutales–El Golf. La obra principal consiste en un viaducto elevado de 983 metros de longitud con dos carriles por sentido, diseñado para aliviar uno de los principales cuellos de botella en Lima Este. El inicio formal de las restricciones de tránsito y la ejecución de la obra están programados para el jueves 29 de enero.
El proyecto ha generado opiniones divididas entre las autoridades y especialistas. El alcalde de Lima, Renzo Reggiardo, defendió la iniciativa afirmando: “Tengo que respaldar a mis funcionarios”, destacando que el diseño del viaducto responde a un análisis exhaustivo para mejorar la transitabilidad. Por el contrario, Luis Quispe Candia, presidente de Luz Ámbar, señaló que “el proyecto no va a solucionar el problema, solo va a trasladarlo de un lugar a otro”, mientras que el Colegio de Arquitectos advirtió que la obra no aparece en los planes oficiales de desarrollo urbano como el Plan Lima 2040.
Para mitigar el impacto, se han establecido rutas alternativas específicas según el tipo de transporte. El flujo privado podrá utilizar vías como la Av. Raúl Ferrero y la Av. La Fontana, mientras que el transporte pesado será desviado hacia la Panamericana Sur y la Av. Separadora Industrial. Durante la marcha blanca, se contará con la presencia de banderilleros y efectivos de la Policía Nacional para evaluar el flujo vehicular en los puntos críticos. El objetivo final es fortalecer la movilidad urbana en una zona estratégica que conecta Lima Este con el resto de la metrópoli.
Fuente: El Comercio