La inversión estimada de S/ 10 millones busca transformar una zona abandonada cerca de la playa Los Delfines en un complejo deportivo y familiar para 2026.
La Municipalidad de Miraflores ha publicado la declaratoria de interés del proyecto “Centro de Entretenimiento Familiar - Costa Verde Miraflores”, una iniciativa que busca recuperar 31,772 metros cuadrados de un área actualmente subutilizada. El proyecto contempla la construcción de canchas de fútbol, pádel, vóley, un restaurante de alta gama y zonas recreativas infantiles, con una inversión privada estimada de 10 millones de soles. Según Lino De La Barrera, gerente de Asesoría Jurídica de la comuna, la propuesta busca dar valor a un terreno en estado lamentable, asegurando que “lo que se ha hecho es someterla al Concejo Público Municipal, al cual le ha parecido de interés”.
Sin embargo, la iniciativa ha generado reacciones mixtas entre los residentes y expertos urbanistas. Mientras algunos vecinos expresan temor por el posible impacto ambiental, la erosión marina y el riesgo de que la obra se convierta en un "elefante blanco", especialistas como el ingeniero Alexandre Almeida advierten sobre la necesidad de un control estricto de residuos para no contaminar el mar. Por su parte, el regidor Renato Otiniano manifestó su preocupación por la posible exclusión de la ciudadanía, comentando que “el ubicar comercios '5 tenedores' excluyen a la ciudadanía del uso común de estos espacios”, aunque reconoció que el distrito presenta un déficit en infraestructura deportiva.
El proceso se encuentra en una etapa de 30 días calendario para que otros inversionistas presenten propuestas competitivas que mejoren las ventajas para el distrito. De no existir otros interesados, la municipalidad procederá a la negociación contractual con el proponente original, estimando un plazo de ejecución de hasta ocho meses. El proyecto operará bajo una concesión de 30 años, tras lo cual la infraestructura retornará al municipio. La gestión actual enfatiza que este modelo de inversión privada permitirá rehabilitar el corredor ribereño sin desembolso de fondos públicos, protegiendo además el terreno contra el avance del mar.
Fuente: El Comercio