Ocho instituciones financieras locales e internacionales proyectan una banda de expansión del PBI de entre 2,6% y 3,6%, impulsada por la demanda interna y los precios de los metales.
La economía peruana muestra una perspectiva de crecimiento resiliente para el año 2026, con proyecciones que sitúan la expansión del Producto Bruto Interno (PBI) en un rango de entre 2,6% y 3,6%. El Banco de Crédito del Perú (BCP) se posiciona como una de las entidades más optimistas, estimando un crecimiento de hasta 3,5%, el cual podría escalar si las condiciones externas se mantienen favorables. La institución financiera destacó que este dinamismo depende de la estabilidad política, señalando que “si los precios de los commodities se mantienen fuertes y los resultados electorales no alteran las expectativas de los agentes económicos, el crecimiento podría incluso acercarse al 4% en el 2026”. Asimismo, el BCP prevé que el tipo de cambio cerraría el periodo en S/3,35.
Por su parte, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) coinciden en una proyección de crecimiento por encima del 3,2%. Julio Velarde, presidente del BCRP, subrayó que el interés empresarial se mantiene sólido a pesar del contexto electoral, proyectando una evolución del 5% en la inversión privada. Al respecto, Velarde enfatizó que “las empresas siguen mostrando interés en invertir en el país, por lo que no parece observarse un efecto adverso por las elecciones generales de este año. La expansión del 3,3% en 2026 estaría influenciada por una mayor demanda interna”. El MEF, en sintonía, apuesta por un escenario favorable para el cobre y el oro, previendo que las exportaciones crezcan un 4,9%.
En contraste, organismos multilaterales como el Banco Mundial y el FMI mantienen posturas más conservadoras, proyectando una ralentización con cifras de 2,5% y 2,7% respectivamente. Scotiabank Perú, que estima un 3,2%, fundamenta su optimismo en el fortalecimiento del mercado laboral y la baja inflación. Según el análisis del banco canadiense, la recuperación del consumo será vital para sectores como comercio y servicios, puntualizando que “el año que viene la demanda interna será fortalecida por la estabilidad del mercado laboral, la baja inflación y la reducción de la tasa de referencia del sistema financiero. El contexto electoral podría impulsar alzas del tipo de cambio en el primer semestre, que serán contenidas por el sólido superávit comercial”.
Fuente: Forbes