La educación electoral vuelve a colocarse en el centro del debate público de cara a las Elecciones Generales 2026, un proceso que marcará un antes y un después en la historia política del país. Con más de 27 millones de ciudadanos convocados a las urnas y el retorno al sistema bicameral, el reto no solo es logístico, sino profundamente pedagógico. Un voto informado será determinante para fortalecer la legitimidad democrática en un escenario caracterizado por la fragmentación política y la desconfianza ciudadana.
En ese contexto, el cronograma de capacitación diseñado por la ONPE y el JNE resulta una apuesta necesaria, aunque exigente. Ampliar a 45 días el periodo de formación evidencia el reconocimiento de la complejidad del proceso electoral, pero también plantea la urgencia de que esta capacitación sea efectiva y llegue realmente a todos los rincones del país. No basta con cumplir fechas: la educación electoral debe ser clara, accesible y sostenida, especialmente para aquellos sectores históricamente excluidos de la información cívica.
Las plataformas digitales como ONPEduca y Voto Informado representan avances importantes en la modernización del sistema electoral. Facilitar el acceso a hojas de vida, planes de gobierno y contenidos didácticos fortalece la capacidad crítica del elector y reduce el espacio para la desinformación. Sin embargo, el verdadero desafío radica en promover su uso masivo y consciente, pues la tecnología solo cumple su función democrática cuando es comprendida y utilizada por la ciudadanía.
Finalmente, las novedades del proceso —como la nueva cédula con cinco columnas, la posibilidad de elegir el local de votación y la decisión de descartar el voto digital— obligan a redoblar los esfuerzos de orientación. En un país donde el desconocimiento suele traducirse en votos nulos o desinterés, la educación electoral no puede ser vista como un trámite previo, sino como una política de Estado. Solo así el acto de votar dejará de ser una obligación y se consolidará como un ejercicio informado y responsable de ciudadanía.