Se requieren medidas urgentes para atender las graves consecuencias en la economía y la agricultura.
Las intensas lluvias y nevadas han provocado graves pérdidas en cultivos y ganado en las regiones altoandinas, debilitando la economía rural y amenazando la seguridad alimentaria. La falta de apoyo inmediato agrava la crisis y dificulta la recuperación de los productores.
En el caso de Cusco, el Gobierno ha destinado 16 millones de soles en su plan de reducción de riesgos y atención de emergencias. Sin embargo, es fundamental acelerar la ejecución de estos fondos y fortalecer la infraestructura agrícola. “Si no se actúa a tiempo, el impacto será aún mayor en las comunidades rurales”, enfatizó Erick Chuquitapa, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES). La falta de previsión no solo perjudica a los agricultores, sino a toda la cadena productiva del país.
Respecto al Seguro Agrícola Catastrófico (SAC) solo cubre a 200,000 agricultores a nivel nacional, dejando a varios sin respaldo ante desastres naturales. “Muchos agricultores quedan desprotegidos, y sin respaldo financiero, es difícil recuperarse de estas pérdidas”, advirtió el economista. Por ello, es fundamental que el Estado amplíe la cobertura y agilice las indemnizaciones para evitar un mayor impacto económico.
Fuente: RPP